(Febrero, 2.042) El ser humano conquista la superficie del planeta Marte

Un astronauta europeo se convierte en el primer humano en pisar el Planeta Rojo

Un astronauta europeo se convierte en el primer humano en pisar el Planeta Rojo (20/02/2.042)
Un astronauta europeo se convierte en el primer humano en pisar el Planeta Rojo (20/02/2.042)

«My footprint on this world is edged chisel that esculpe the tomorrow, that writes the future that it’s not written yet».

«Mi huella en este mundo es el cincel afilado que esculpe el mañana, que escribe el futuro que aún no está escrito».

Palabras del primer ser humano al pisar Marte (E.F.)

VILLAFRANCA DEL CASTILLO, MADRID, ESPAÑA. 21 DE FEBRERO DE 2042

Tras una epopeya de siete meses, la nave europeo-india «Verne-Tagore» ha amartizado en la meseta de Tharsis del planeta Rojo. Lo ha hecho a las 07:23 horas (UCT) de uno de los días más gloriosos de la historia de la humanidad. El escenario, deslumbrante y acorde el momento: tras la nave se yergue el descomunal Monte Olimpo, tres veces más alto que el Everest.

Monte Olimpo:  Diámetro 610.13 kilómetros
Altura 22.5 kilómetros
Monte Olimpo: Diámetro 610.13 kilómetros Altura 22.5 kilómetros

La reencarnación del legendario Neil Armstrong había nacido, crecido, formado como astrofísico y piloto y comandado la Misión. Además, pronunció la cita que encabeza la noticia cuando su bota izquierda pisó el polvo marciano. Consciente del efímero minuto más glorioso de su existencia, acuñó esas palabras fabricadas con el mismo material que la eternidad. El nombre del primer humano conquistar al mismísimo dios romano de la guerra-Marte- es Everett Fields. Los compañeros del británico, que se sentarían a su vera en los libros del futuro, fueron el filósofo y matemático indio Aurangzeb Rajastán y la bióloga molecular y geóloga gala Andrea d’Estaing.

La sonda Verne-Tagore, a bordo de la nodriza Peace on Mars-joya de la corona de la tecnología aeronáutica indoeuropea,- despegó del Espaciopuerto Jacques Yves Cousteau, ubicado en la Guyana francesa, el 26 de julio del 2041. Tras amartizar, los astronautas se alejaron a bordo del rover unas decenas de metros de la aeronave que les ha regalado un mundo, pero sólo hasta que se enfriaran los escudos térmicos, todavía incandescentes, y que les protegieron en el descenso. Éste se produjo en el punto geográfico de latitud 18º Norte, longitud 128º Oeste del cuarto planeta del Sistema Sol.

Rover futurista para los desplazamientos por la superficie de Marte
Rover futurista para los desplazamientos por la superficie de Marte

La región ecuatorial de Tharsis, una enorme altiplanicie volcánica situada al Oeste del Valle Marineris-gigantesca garganta que liliputiza al Cañón de Colorado terrestre-, vivió el primer amartizaje tripulado por seres humanos de la Historia de nuestra especie. La sonda,- dotada de doce enormes paneles solares replegables y tres motores eléctricos alimentados, (además de por la energía fotovoltaica), por una pila de uranio 238,- atravesó incólume los 55,7 millones de kilómetros entre la Tierra y el planeta Rojo. Y lo hizo en siete meses, doce días, treinta y cuatro minutos, aprovechando el perihelio del planeta y la oposición Sol-Tierra-Marte, que se da sólo cada tres lustros.

Para contrarrestar el nocivo impacto para sus tripulantes de los rayos cósmicos se creó alrededor de la nave un blindaje electrostático (un campo eléctrico positivo) mediante la emisión de un haz de electrones en sentido opuesto a la marcha. Para obtener la enorme potencia de 2.500 megavatios precisada para ello hubo de implementarse en la Peace on Mars un nanoreactor de fusión nuclear usando isótopos de hidrógeno (tritio y deuterio) como «combustible». Se descartó un escudo formado por polímeros de compuestos orgánicos por el enorme peso de la estructura resultante. Los astronautas, que sin protección hubieran absorbido en el viaje de ida y vuelta unos 94 r.e.m cada uno (cantidad inadmisible de radiación que destruiría entre el 30 y 35% de su ADN) hubieron de tomar fármacos específicos que activaron mecanismos biológicos de reparación genética.

La desaceleración de la nave desde los 22.000 Kilómetros/hora hasta los 3 metros/segundo se produjo de forma perfecta, a excepción del desajuste inercial del espectrómetro de rayos X de protones alfa. Éste fue sustituido de inmediato por el alternativo, no poniendo en peligro en ningún momento el descenso, al no ser necesario en modo alguno para realizarlo. El parte meteorológico emitido por la micro-estación destinada a este uso de la nave habló de 33º centígrados bajo cero en la zona del amartizaje, que no estaban previstas «olas de sotavento» (nubes formadas es las estribaciones de grandes accidentes naturales) y de viento empolvado a baja altura, racheado sur-sudeste, de cuarenta y dos kilómetros hora…¡perfecto para que flamearan orgullosas las banderas de los Estados Unidos de Europa, de la India y del Planeta TIERRA!

Durante el acercamiento, instantánea del fabuloso cráter Victoria

Los penachos nubosos de las capas altas desdibujaban la sombra del satélite natural, el asimétrico Deimos, que según los instrumentos debía en ese momento caminar por la altiplanicie justo delante de ellos. Un cielo rosáceo y nebuloso reflejaba la superficie férrica y yerma. El mismo instrumento confirmó la composición de dióxido de carbono-principalmente-, nitrógeno y argón de su tenue atmósfera. La Era Noeica marciana,─hace 3.500 millones de años─vio nacer la enorme meseta donde se hallaban y que se eleva casi 10.000 metros sobre las tierras perimetrales; la región de Tharsis nunca había recibido invitados tan ilustres.

Uno de ellos, el astronauta indio Rajastán, había bromeado cuando descendió por la escalerilla de la sonda espacial─detrás de la bióloga francesa d’Estaing─sin apartar la mirada del colosal Monte Olimpo:

─»Querido Edmund (Hilary, conquistador del Everest), siempre habrá montañas más altas que escalar»─Su sonrisa perfecta quedó oculta a las cámaras debido a su casco tornasolado que les blindaba contra la radiación espacial en ausencia casi absoluta de magnetosfera.

Por su parte, la también bióloga replicó a sus compañeros en medio de esa atmósfera festiva por el éxito total de la Misión:

─»Un réquiem por la tectónica de placas de este mundo.»-y realizando un extemporáneo gesto de mirar su reloj de pulsera─»Llegamos eones tarde.»

Se refería a la litosfera marciana sin apenas actividad. Un pasado telúrico furibundo se infería de los datos obtenidos por anteriores misiones, donde el cielo e infierno se unieron, cuando explotaban con virulencia sus volcanes-como el mismo Olimpo o el Ascraeus-, donde bólidos celestes mellaban la superficie originando enormes cráteres.

Percival, el cuarto pasajero de nave. Un robot fabricado expresamente para la misión.
Percival, el cuarto pasajero de nave. Un robot fabricado expresamente para la misión.

Los astronautas desplegaron los instrumentos ayudados por el cuarto pasajero de la nave, el diligente robot Percival. Asimismo se realizaron fotografías y filmaciones tridimensionales de alta resolución. Además, elongando esos minutos de gloria con grabaciones de monólogos para los medios. A pesar la mínima distancia a la que se encontraban de la Tierra era imposible realizar entrevistas en tiempo real: a la velocidad de la luz las ondas tardan algo varios minutos en cubrir tal distancia.

La anécdota del día (marciano) vino de la mano del líder de la misión. Al tener el planeta menos del 40% de gravedad que la Tierra, el comandante Fields calculó mal una frenada colisionando contra el espectrómetro Mö ssbauer, usado para analizar muestras geológicas a nivel molecular. Por fortuna, ni (caro) instrumento ni (despistado) astronauta sufrieron daño alguno.

La Misión en la superficie de Marte duraría dos meses, en los que se realizarían más de setecientos experimentos. Destacan entre estos, la construcción de un invernadero totalmente autónomo, donde se sembrarían gramíneas, leguminosas, algunos tubérculos y maíz, todos ellos transgénicos, para resistir la radiación cósmica. Casi dos grados más de inclinación del ecuador respecto al plano de su órbita y un año de 687 días terrestres proporcionan estaciones al Planeta Rojo, aunque más largas que las de la Tierra; los cultivos se adaptarían a estos ciclos estacionales.

 La idea era construir la estructura a prueba de tormentas sobre una pequeña bolsa de hielo subterránea canalizada al exterior por una fumarola hidrotermal de paredes congeladas. Tras licuar el hielo, gracias a unos generadores nutridos con energía fotovoltáica y eólica, y extraerlo con una bomba a través de la fumarola, el invernadero obtenía el preciado y ya líquido elemento.

En paralelo se continuaría con la hasta entonces infructuosa búsqueda de vida microscópica con instrumentos avanzados. Asimismo, se datarían minerales con métodos como el de trazas de fisión que arrojarían resultados orientados a configurar con exactitud el pasado geológico del astro. Asimismo, durante esas ocho semanas se probarían aerovehículos rápidos de exploración a baja cota llegando en sus incursiones hasta la meseta de Cydonia (31º N, 15º O).

Famosa «cara» marciana de unos 3 kilómetros de largo, por 1,5 de ancho.

Dicha meseta se hizo célebre a finales del siglo XX por sus singulares formaciones geológicas, como las «pirámides» o la famosa «cara», que finalmente no sería más que espejismos ópticos de instrumentos que carecían de suficiente resolución: todas eras formaciones misteriosas, presumiblemente fueron originadas por erosión fluvial y eólica.

La sonda Verne-Tagore llevaba, además de los humanos, unos pasajeros muy particulares: bacterias modificadas genéticamente para resistir las duras condiciones marcianas; su objetivo, metabolizar moléculas de nitrógeno y expulsar amoniaco, con la idea de calentar la atmósfera marciana y así acercarse al punto de licuación del agua, 0º centígrados. La misión también realizó experimentos en esta dirección aunque la baja concentración de N2 respecto del total (2,7%) hiciera que murieran muchas de ellas.

 Toda la Misión, desde el primer minuto durante el lanzamiento, hasta el retorno a la Tierra, sería registrada por tres equipos de instrumentos subjetivos que portaban cada uno de los astronautas. Sus sensaciones visuales, táctiles y auditivas serían grabadas para futuras investigaciones, sin descartar los responsables de la misión comercializar fragmentos de los registros para recreaciones hiperrealistas de Realidad Virtual.

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