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MAGAZÍN UCRÓNICO DE LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA DEL MAÑANA
"En lo pasado está la historia del futuro"  JOSÉ DONOSO CORTÉS
OPINIÓN: CONVIRTÁMONOS EN SAL: MIREMOS ATRÁS
 

Por Rodolfo Machena Abad*. Mail: adjuntos@tiemposfuturos.es (ASUNTO: CONTACTO RODOLFO)

 
 
 

 
 

 



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HIDRÓGENO, DE "CREADOR DE AGUA" A PROCURADOR DE ENERGÍA
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Por Rodolfo Machena Abad*. Mail: adjuntos@tiemposfuturos.es (ASUNTO: CONTACTO RODOLFO)

Atomo Hidrogeno

 Por un lado, la etimología del griego nos recuerda que el elemento que cambió nuestras vidas siempre estuvo allí, en nosotros, en nuestros cubitos helados, en el turquesa del mar, a nuestro alrededor, en la lluvia de nuestras ventanas, pero necesitamos unos cuantos milenios para decodificar su secreto energético. Por otro, recordar que en el Renacimiento el concepto de laberinto se complicó exponencialmente respecto al que detentaban los grecorromanos: puertas falsas, una dimensión más, pasillos tramposos que finalmente te conducen a un nuevo laberinto no mitológico. Quizá exagere al afirmar que tras erigirnos en el Teseo moderno y matar al Minotauro Petrolífero nos introducimos, sin percibirlo, en otro laberinto humanista y puñetero aunque de diferente naturaleza.


 Algún ejemplo de este abogado que está en nómina del Diablo: Anoche, sin ir más lejos, detuve mi aereovolumen en una estación para descargar mi excedente energético; cual ceniciento debía realizar el trasvase antes de las 00:00, antes de que mi carruaje se transformara en una calabaza inerme. El nuevo Decreto Ley 878/2025, de 12 Enero, habla, como hablan los leguleyos, con ese lenguaje neutro pero afilado, de vasos comunicantes y de reequilibrio energético obligatorio, de graves sanciones fiscales para los infractores, empezando por la inmovilización automática del vehículo, como saben perfectamente. Como mi pila de Hidrógeno genera diez veces más energía de la que consumo debo devolver al César lo que es del César. Veo un enchufe libre que me señala amablemente el jovenzuelo conductor de un tráiler mastodóntico.Tras cumplir con el Imperio, con la  sociedad y con mi...
 
Ahora al menos el precio de una manzana o de un billete de avión o de un lifting no depende de cómo se levante un megalómano del crudo. Si tiene hemorroides o el sushi de la noche anterior le produjo ardor y el agua le sabe a petróleo. Adiós, reyezuelo infame.
 
...conciencia cual fue mi sorpresa, a varios kilómetros ya de la estación, al escuchar la alarma fatídica, esa reservada para los delincuentes de la peor jaez. ¿Cómo es posible? Algún ordenador cuántico había fallado por introducirse una mosca en su impoluto mecanismo, como en la mítica "Brazil"? La explicación es menos azarosa y me la encontré de bruces al volver ¡a pie!, tras dos horas de camino, emulando gestas de siglos pretéritos. Bueno, en verdad, la explicación ¡no me la encontré! La estación donde había soltado tropocientos watios a través de un enchufe, insuflando vida a todos los mecanismos eléctricos del orbe…¡había desaparecido! Tras pellizcarme y descartar una celada onírica, delirios virtuales y/o psicotrópicos la patrulla nocturna me devolvió a la realidad, haciéndome sentir como el imbécil que fui:



-Parafernalia ilegal itinerante. Se trata de una banda de adolescentes ricos y aburridos.
-Yo es que soy de pueblo, agente. Sujeto, verbo, predicado, si es tan amable.
-Sí, en un gran vehículo de transporte lo cargan y descargan en pocos minutos, como hacían los feriantes antaño con los tigres y las morsas. La estación falsa ostenta, al parecer, los símbolos comerciales y demás mobiliario con un asombroso grado de fidelidad.
-Bueno, había uno de esos monstruos de 32 ruedas también soltando su energía sobrante a través de un cable…
-Pues no la soltaba, señor.
 


  En fin. Casi me está merecido, por tener una visión ursulina, cándida, de la realidad. Cada avance lleva implícito nuevos retos e inconvenientes. Sé que todo esto es una brizna insignificante en la Revolución Energética que está en marcha. Sé que hace más de tres años no se produce ni un solo atropello como los iniciales; éstos han sido felizmente erradicados, al incorporar los pitiditos ululantes aumentando los 55 decibelios de los primeros prototipos de transporte, banda sonora cotidiana de nuestro hoy. Sé que no ha habido más muertes por inhalación de monóxido de azufre o carbono tras sustituir estos venenos catalíticos de las pilas por otros menos letales, más eficientes, devualuando, afortunadamente, el sustantivo de marras.  Bueno, algo me preocupa, la verdad: me preocupa el reequilibrio geoestratégico mundial. Pero hoy me siento optimista, colocándome en el filo de la navaja ante mi demoniaco jefe, que precisamente me paga por no serlo. Si me retrotraigo a otros tiempos sonrío serenamente y bendigo, a pesar de sus inconvenientes, la nueva situación: Ahora al menos el precio de una manzana o de un billete de avión o de un lifting no depende de cómo se levante un megalómano del crudo. Si tiene hemorroides o el sushi de la noche anterior le produjo ardor y el agua le sabe a petróleo. Adiós, reyezuelo infame. Hoy si que el agua sabe a fuente energética, pero por otras razones.

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CON LA GALAXIA A CUESTAS
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Por Rodolfo Machena Abad*. Mail: adjuntos@tiemposfuturos.es (ASUNTO: CONTACTO RODOLFO)
Noticia: Científicos japoneses consiguen transferir con éxito información
de un cerebro humano a un soporte informático externo

Niñogalaxia

 Nuestro cerebro se asemeja a una enorme galaxia con 100.000 millones de células nerviosas o neuronas, tantas como estrellas tiene la mitad de nuestra Vía Láctea. Nuestras naves humanas han arañado tímidamente su estructura penetrando apenas en sus abismos infinitos. Las sondas Voyager I y II son los objetos humanos que más lejos han llegado y tan solo se encuentran a poco más de 13 horas-luz de la Tierra, en una galaxia de 100.000 años-luz de diámetro, que se yerguen ante nosotros opaca, misteriosa, desafiante. No somos nadie. La poesía o la filosofía parecen las únicas herramientas posibles para definir algo tan abrumadoramente descomunal. Algo tan inabarcable como una galaxia es nuestro cerebro, en el que también hemos penetrado de forma insignificante. Es decir que nuestro universo se fractaliza en subuniversos tan inconmensurables como el matriz. Les propongo un viaje a un lugar remoto aunque muy próximo, un viaje a través de la galaxia que llevamos a cuestas, nuestra mente, con los únicos dispositivos conocidos más rápidos que la luz: nuestra memoria, nuestra imaginación. Hablo de un viaje en el tiempo, sí, en el tiempo, pero también en el espacio. Cierren los ojos, seleccionen un episodio concreto de su vida, recréenlo con todo lujo de detalles: Sumérjanse durante unos instantes en aquel lance preciso de su existencia. Recuerden personas, olores, sonidos, lugares y, sobre todo, sensaciones.



 Bueno, ¿cómo ha ido? Ahora imaginen que todo ese despliegue memorístico y sensitivo ha quedado perfectamente registrado en un soporte informático externo. Hasta ahora todo se parece demasiado al argumento cinematográfico de películas como "Proyecto Brainstorm" (1983) o "Días Extraños" (1995) pero existe una sustancial diferencia: Hoy ya es una realidad gracias al exitoso experimento del neurofisiólogo japonés Matsuo Ashikaga. En verdad lo allí sucedido ha abierto más interrogantes que consolidado certezas. Matías Sizemoore,....
El filósofo y escritor italiano Umberto Eco ya lo precognizó, con altas dosis de sorna: "El cerebro informático es muy superior al humano puesto sólo precisa de pulsar una tecla para olvidar".
 
...un visionario o un loco,.....en Octubre del 2017 insistía en que le implantaran un puerto USB 8.0 en su cráneo para volcar todos sus recuerdos a un antiquísimo DVD blue-ray antes de morir. Supongo que es como si Oliver Cromwell se desgañitara suplicando un acelerador y un tubo de escape para su corcel, para que corriera más veloz. Sizemoore, clarividente o desquiciado, terminó sus días en el Centro Psiquiátrico Estatal de Queensland, en Brisbane, Australia, acariciando a un pato de goma.

 Aquel hombre, iluminado o chiflado, pedía a gritos que alguien congelara sus recuerdos, sus vivencias, su vida, en una palabra. Pero terminó dentro de una camisa de fuerza por adelantarse a su tiempo. Es lo que casi hicieron con Galileo Galilei por descifrar, junto a Johannes Kepler, las leyes del cosmos. Todavía no sabemos cuantas vidas llevará rescatar los recuerdos almacenados de un individuo y "reimplantarlos" en él o en otros humanos. Quizá suceda como los criogenizados o hibernados en la Fundación Alcor, que de momento sólo tienen billete de ida a la inmortalidad, en espera que la ciencia avance lo suficiente como para deshibernarles sin riesgo. Puede que en el año 2991, por la mañana, un señor encuentre un vetusto soporte cuántico y rescate de él recuerdos enlatados de un coetáneo nuestro. Puede que dichos recuerdos antiguos se coticen como maravillosas obras de arte y terminen subastándose pensamientos al peso en cualquier almoneda galáctica.


 
La galaxia ignota que llevamos a cuestas, dentro de nuestras cabezas, nos hace plantearnos cuestiones de esta índole, que afectan a su propia naturaleza. ¿Puede el trozo de materia más complejo del cosmos (conocido) comprenderse a sí mismo? Quizá jamás. Quizá terminen ayudándonos otros seres infinitamente más avanzados, ante los ¿ojos? de los cuales tengamos la complejidad de una ameba listilla. Puede que construyamos máquinas inteligentes que evolucionen en progresión geométrica y nos hagan una pasada ayudándonos compasivamente a comprendernos a nosotros mismos.  El filósofo y escritor italiano Umberto Eco ya lo precognizó, con altas dosis de sorna: "El cerebro informático es muy superior al humano puesto sólo precisa de pulsar una tecla para olvidar". Nosotros ahora anhelamos pulsar otra tecla para conservar nuestros recuerdos, como quién guarda un archivo. Pero, ¿seremos selectivos? ¿Para qué conservar los episodios de nuestro pasado que nos hicieron sufrir? ¿Para no repetirlos? De eso no hay que preocuparse: Están grabados con letras de fuego en nuestro subconsciente y, a pesar de ello, volveremos a errar una y mil veces. Esto último está también grabado con letras indelebles en las premisas que definen la condición humana. En cualquier caso, salvo los masoquistas, la gente almacenará sus recuerdos sublimes en discos a los que ordenará con etiquetas en las estanterías.  Concluyo con otra cita que convierte río el viaje que realizamos por la vida. Hoy esta columna hizo más que nunca honor a su nombre, mirar atrás como la mujer de Lot bíblica: Al contradecir la orden de Dios se convirtió instantáneamente en estatua de sal. Concluyo, como digo, con un pensamiento de un moralista galo, del siglo XVIII, que supo definir con exactitud esa dicotomía que nos hace mirar atrás-ahora ayudados de la tecnología-o dejar que las olas del tiempo nos acunen, suaves o bravías: "Por medio del recuerdo remontamos el tiempo; por el olvido, nos abandonamos a su curso". Joseph Joubert.

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OTROS SERES CON QUIEN DEBATIR SOBRE LO HUMANO Y LO DIVINO
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Por Rodolfo Machena Abad*. Mail: adjuntos@tiemposfuturos.es (ASUNTO: CONTACTO RODOLFO)
 Noticia Breve: Probado con éxito el primer traductor de "lenguaje delfinido"
a través de un ordenador cuántico conectado a un sintetizador.

Delfines

 A mediados del siglo XIX el descomunal Charles Robert Darwin enfatizó la importancia capital de la comunicación en la supervivencia animal. El vínculo de su categórica afirmación con la celebérrima Teoría de la Selección Natural está servido y ambas se amalgaman de forma taxativa; ¿sobreviven los especimenes con mayor capacidad comunicativa? Es evidente que la información es un factor más para asegurarse la supervivencia. Si un elefante es capaz de avisar a los suyos pateando el piso, de modo que las ondas sísmicas que genera se transmiten a kilómetros de distancia, advierten al resto de la manada de los cazadores furtivos; tan singular medio para comunicarse les habrá salvado la vida.


A mediados del siglo XX la especie humana comenzó a fabricar máquinas inteligentes, inventando paralelamente la forma de comunicarse con ellas. La revolución informática cambió el mundo y nos hizo evolucionar, no a nivel individual, sino como especie. Paradójicamente la evolución genética darwiniana, aunque el pobre Charles no tuviera ni idea de lo que es un cromosoma, se ralentizó con dicha revolución,...
 
El fantasma de Charles Darwin ha emergido de su tumba de piedra y gravita inquieto por la abadía de Westminster, pulula nervioso entre las columnas góticas
 
...siendo las máquinas las que "se batieran el cobre" por nosotros en los medios hostiles. Nada de membranas interdigitales o plumas para "optimizarnos" en medios acuáticos o aéreos. Y las máquinas se fueron acercando en silencio a nuestra inteligencia hasta que HALL 9000 nos advirtió desde la ficción que tuviéramos cuidado con ellas, que el hacha tecnológica tenía dos filos.

 
 
A mediados del siglo XXI
los humanos nos encontramos con un nuevo animalito del bosque, con quien debatir si existe vida en otros mundos, si la materia se condensaba antes del Big-Bang en una cucharilla de café ó en una sopera, si Dios usa tal o cual marca de crema hidratante. Los delfines han aparecido en escena, aunque siempre estuvieron entre bastidores. Un traductor tecnológico ha sido el valedor del milagro. Los cetáceos "bottlenose" nuestros nuevos interlocutores. El bosque de nuestras vidas va ampliando su población y a las ardillitas (robots inteligentes) debemos de añadir los pececitos del riachuelo con quien, como en las fábulas infantiles, podremos charlotear sobre temas diversos.

 Lo ocurrido en la reserva marina de Taiwan implica un punto de inflexión importancia cósmica. Por primera vez en la historia nos estamos comunicando con otra especie inteligente, terrestre para desdicha del millón de radiotelescopios que apuntan a las estrellas. Hoy están tristes aunque no deberían: de los delfines aprenderemos muchas cosas y, entre ellas, nuevos esquemas de inteligencia que nos allanarán el camino para comunicarnos con formas de vida extraterrestres, cuando llegue el momento.
 El fantasma de Charles Darwin ha emergido de su tumba de piedra y gravita inquieto por la abadía de Westminster, pulula nervioso entre las columnas góticas porque sabe que estamos ante una oportunidad histórica: Comunicarnos con los delfines nos permitirá evolucionar como especie. A las dos. ¿Por qué presiento que, contradiciendo las apariencias, ellos tendrán mucho más que enseñarnos que nosotros?


*Seudónimos

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