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MAGAZÍN UCRÓNICO DE LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA DEL MAÑANA
"El autor debe estar en una obra como Dios en el universo;
presente en todas partes,pero en ninguna visible"   GUSTAVE FLAUBERT
 
FUTURE ADVENTURES - REFLEXIONES CUÁNTICAS A RITMO DE JAZZ
 
 
Future Adventures
RELATO
Reflexiones Cuánticas

BREVE REFERENCIA

Reflexiones Cuánticas a Ritmo de Jazz nos dibuja un Robinson Crusoe estelar sin permiso de Daniel Defoe. Un Forrest Gump cibernético que pillaría a contrapié al propio Roger Zemeckis... Un bello relato, de menos de cuatro mil palabras, que durante un cuarto de hora te transportará a un planeta por colonizar, de esos que se esconden en los pliegues más fabulosos de nuestra imaginación. Quitémonos el sombrero pues es su "ópera prima". Sobre su génesis nos confiesa que todo se fraguo tras leer Los Océanos de Ío. Los humanos escribimos sobre humanos y los robots...

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"Reflexiones Cuánticas a Ritmo de Jazz ", de nuestro colaborador Copérnico X , al igual que todos los relatos, microrelatos, cuentos, novelas cortas y novelas de la sección
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Reflexiones Cuánticas
a Ritmo de Jazz


Autor: Copérnico X

 

Viejas canciones de Ella Fiztgerald sonaban ininterrumpidamente dentro de su cabeza. Tenía nociones del funcionamiento interno de un reproductor digital por lo que construyó uno, por cierto, más grande de lo que hubiera deseado. Ajustado sobre su espalda a modo de mochila le daba un aspecto lo suficientemente pintoresco como para resultar enternecedor. Recordar cada nota, cada acorde, hacer notar la trompeta o el bajo donde eran requeridos, fue lo que le supuso un mayor esfuerzo. Un esfuerzo para rescatar de su memoria las partituras y letras y, al mismo tiempo, reproducir aquellas canciones que alguna vez escuchó. A medida que el Procesador hiciera su trabajo el riguroso silencio planetario dejaría paso a aquellas melodías, abriéndose paso a través de la incipiente atmósfera artificial. La música le hacía feliz. Feliz era un término que le gustaba emplear aunque no era del todo correcto. Pudiera decirse que la música le proporcionaba una estabilidad a sus circuitos cuánticos que hacía que el flujo de qbits corriera más libremente por ellos. El ser que disfrutaba con aquellas melodías era un robot.

  B-19, que ese era el nombre que le habían asignado, había mitigado poco a poco su desconcierto inicial; otros robots terraformadores como él debían de haberse encontrado en el planeta. Sin embargo, nunca estuvieron allí. En un principio él pensó que aquello era imposible. Su programa detallaba claramente que otros noventa y nueve compañeros realizarían junto a él la tarea de aclimatar ese mundo para el hombre. El plazo previsto eran unos cincuenta años más lo que tardara la atmósfera en generarse y purificarse. O su cronometro interno mentía (pensó que el termino correcto sería "sufría un desajuste"), o había trascurrido más tiempo que las décadas inicialmente programadas.

  B-19, cuando hubo terminó el plazo, había aguardado pacientemente la llegada de los ingenieros humanos. Se sentiría terriblemente mal cuando estos vieran que solo había comenzado su tarea. Sin embargo hubiera podido aprovechar la ocasión para preguntarles dónde se habían metido todos los robots que faltaban. ¿Dónde se habían metido todos los robots...?
 
 Recordó que, al principio, sus circuitos abrigaban tal confusión que estuvo a punto de bloquearse en virtud de un feo overflow, a pesar de la ingente capacidad de proceso cuántica. La crisis producida por tan demencial hecho, empezó a ser superada cuando se le ocurrió una idea. Él era consciente de que, si los robots no estaban allí, no podría cumplir su misión; B-19 hizo lo necesario para que en vez de no estar ellos sí estuvieran allí. Extrajo minerales del subsuelo y construyó noventa y nueve robots que faltaban. Ello le llevó largo tiempo... Sin embargo sus esfuerzos fueron vanos. Por alguna razón que él desconocía los robots permanecieron inmóviles. Había sido muy metódico a la hora de reproducir fielmente su armazón externo, a su imagen y semejanza, aunque quizás el resultado no fue el esperado. Dar vueltas al asunto le condujo a pensar que, a lo mejor, hubiera debido rellenar esta estructura con algo, en vez de construirlos huecos. Pero, ¿como podría hacerlo? Él no sabía nada de robótica, salvo las mínimas funciones de autoreparación y mantenimiento. Aquel fue unos de los momentos en los que se maravilló de los humanos.  Ellos sabían construir robots que hablaban, pensaban y hacían su trabajo. B-19 hubiera tenido alguna posibilidad de éxito si hubiera sido un Robot Constructor. No lo era. Tampoco había ninguno por allí. Eso descartaba la posibilidad de intentar desmantelarse a si mismo para ver que tenía en su interior. Afortunadamente, B-19 era un Robot Capataz y eso le garantizaba una larga vida sin apenas reparaciones de ningún orden.

 

Robot

 Después de su fallida tentativa el retraso ya era considerable, por lo que debía de empezar a trabajar como fuera. Cuando distribuyó por la subregión continental del planeta a sus nuevos compañeros huecos, se sintió un poco aliviado. Aunque estos no hicieran absolutamente nada, por lo menos ya estaban allí; este suceso se ajustaba más a las instrucciones iniciales. La misión de B-19 en el planeta era construir y poner en funcionamiento un Procesador Atmosférico. Este haría respirable el aire para los humanos. Otros noventa y nueve robots le hubieran ayudado en esta tarea de haber existido para hacerlo. Ser un Robot Capataz fue una suerte para él. Este tipo de androide albergaba buena parte del conocimiento genérico que poseían los robots a su cargo. Además de conocer las tareas específicas de cada uno, le habían sido insertadas dotes organizativas y de mando. Siendo un Robot Obrero sólo hubiera podido construir una minúscula parte de la maquinaria.

 El Procesador Atmosférico estuvo listo y comenzó a funcionar en la segunda centuria de haber llegado al planeta. Sobre dicha llegada él no recordaba nada. Simplemente sus sensaciones visuales junto con el resto de su ser, se activaron en un momento dado. A este momento lo llamó segundo cero, de la hora cero, del día cero de estar él en el planeta. Se limitó a contar el tiempo a partir de ese punto. Si había estado antes de ese lapso en aquel lugar no le importaba puesto que sus instrucciones no especificaban nada antes de ese periodo. Antes de ese trabajo había tenido una docena más, siempre en Mundos Exteriores. Allí conoció a sus creadores, los humanos, adquirió nociones acerca de múltiples tareas (que pasaron a engrosar sus bancos de datos) y en alguno de aquellos oficios es donde aprendió las canciones de Ella Fiztgerald, que ahora le hacían compañía.

 B-19 había llegado a ser un Robot Capataz gracias a sus ideas. Los humanos se sorprendieron de estas hasta el punto de modificar su estructura y ampliar sus conocimientos para que así fuera. Él no había trabajado siempre con esa categoría y le gustaba hacerlo así (mucho más que como un simple Obrero). Ahora, una de esas ideas apareció en su cerebro cuántico. Sin embargo, al principio no funcionó. Cuando sacó a los primeros Seres de Vida Breve al exterior del Invernadero, estos dejaron de funcionar. Él no tenía ni las herramientas ni los conocimientos necesarios para repararlos. Como estos seres se desactivaban al contacto con la atmósfera, supuso entonces que el aire no era aún respirable.

 Dejó pasar algún tiempo...

 Los Robots Cuidadores de los Seres de Vida Breve y de los Seres Verdes nunca existieron. No obstante, B-19 verificó que, en realidad, no hacían ninguna falta. Los S.V.B. (que así decidió llamarlos) se alimentaban de los Seres Verdes. Estos, aumentaban de forma progresiva su estructura física, hasta que eran devorados parcialmente por los primeros. Jamás vio alimentarse a los Seres Verdes y aquello constituía un misterio más que añadir a su larga lista de enigmas. Sin embargo, al fin comenzó a sospechar que estos seres lo hacían gracias a la Sustancia Pura que, de forma periódica, les caía encima. La Sustancia Pura provenía de unos conductos que formaban parte del Invernadero y se reciclaba constantemente. En cualquier caso estos no eran más que conjeturas. No era más que una teoría. Un punto en contra de ésta es que, aquella Sustancia, como su nombre indicaba, no poseía ningún tipo de vitaminas, proteínas, hidratos de carbono o minerales. Sabía que estos compuestos formaban parte de la dieta alimenticia de los humanos. Un día descubrió, para su sorpresa, que los S.V.B. también ingerían esta Sustancia Pura, así que decidió probarla el mismo. De todas las ideas e iniciativas que jamás tuvo, aquella fue sin lugar a dudas la más estúpida. En el momento que B-19 sabía que la Sustancia iba a fluir de uno de los tubos, se puso debajo. El chorro inmenso cayó sobre el robot y entonces fue cuando ocurrió: Una fuerte descarga eléctrica sacudió la totalidad de su ser, al mismo tiempo que infinidad de chispas saltaron por todas partes. Las consecuencias del experimento él las calificó como de muy negativas; a partir de ese momento una de sus extremidades superiores quedó totalmente inmóvil. Su velocidad para hacer su trabajo quedó reducida a un treinta por ciento de la inicial. Por otra parte, una de las extremidades inferiores se vio también afectada. Había muchas ocasiones en las que no respondía (o lo hacía equivocadamente) a los requerimientos emitidos desde su cerebro. Todo ello le haría retrasarse aún más en su misión. Sin embargo, lo que más sintió, es que su propio cerebro cuántico se vio afectado también de forma irreversible. Una parte de sus bancos de memoria desaparecieron al instante. Como es lógico, nunca pudo recordar la información que perdió puesto que ésta, en un instante determinado allí estaba y al instante siguiente ya no. Simplemente notaba un vacío en su mente que le hacía quedarse, en algunas ocasiones, como un niño confuso, sin saber que hacer. Había veces que se cuestionaba el hecho de que, quizás, antes del "percance" supiera por qué se hallaba solo en el planeta. A B-19 le dolía notar que, a partir de ese momento, su mente se concentraba menos en su labor. Algunas veces se sorprendía pensando en cosas que nada tenían que ver con su trabajo...

 

Partitura

 Poco a poco la misión iba llegando a su término. Ahora le gustaba pasar parte del tiempo con los Seres de Vida Breve, puesto que tenía más momentos libres. Aunque B-19 no durmiera, trabajar la totalidad de las horas de un día hubiera supuesto un riesgo innecesario para sus dispositivos. Tomando esta medida se vio recompensado al no sufrir más averías en su ya maltrecho cuerpo.

 Un día, B-19 estaba como otras tantas veces recargando baterías en la Sala del Generador Principal. Como no era un Robot Energético desconocía cual era la fuente principal de energía. Sin embargo sí sabía que, gracias a ella, todos los sistemas grandes o pequeños, funcionaban. Si no fuera así, ¿como podrían moverse las máquinas que él utilizaba? ¿O dar luz los pequeños soles del Invernadero? Nunca supo para qué servían. Quizá para que los Seres de Vida Breve vieran mejor. De cualquier modo, no estaba muy seguro. Ahora el Invernadero carecía de utilidad. Sus amigos poblaban toda la subregión y se bastaban por si mismos para subsistir. Sin embargo la prefabricada estructura seguía proporcionando Sustancia Pura y alimento en los lugares donde habían estado los seres. El robot pensó que el Invernadero no era muy listo y se compadeció de él. A B-19 le gustaba reflexionar mientras hacía acopio de energía. Un Ser de Vida Breve le acompañaba en esta ocasión, Un cuadrúpedo de orejas puntiagudas que rondaba curiosamente la Sala del Generador.

-"Solo cinco minutos más. ! Que lástima!"- pensó el robot. Para B-19 aquel era el momento más agradable de la semana. Cuando desenchufó sus terminales se encontró exultante de alegría. La música inundaba la sala procedente del altavoz de su espalda.
-"...I can´t stop loving you..."

 El robot se sorprendió a si mismo coreando la frase del estribillo. El ser le miró desconcertado durante un segundo para después volver a su errante pulular por el recinto. Nunca había sentido, hasta ese momento, la necesidad de exteriorizar sus emociones. Además desconocía lo que querían decir aquellas palabras procedentes, con toda seguridad, de una antiquísima lengua muerta. Decididamente el accidente había perjudicado de forma grave sus circuitos.
 
 La Sustancia Pura volvía a caer del altísimo techo del Exterior. De forma precavida el robot se resguardó como lo había hecho en multitud de ocasiones. En sus otros trabajos nunca tuvo contacto con ese líquido, ahora tampoco estaba previsto que lo hiciera; solo unas décadas trabajando allí para después ser desconectado y llevado a otro lugar. Al Procesador le había dado tiempo a hacer su trabajo y la atmósfera algún día sería similar a la de un planeta habitado. A pesar de que la Sustancia ahora alimentaba a todos los Seres, a él no le gustaba; hacía mucho tiempo que había estropeado su cuerpo robótico. Además, al caer, muchas veces sembraba la destrucción. Destrucción de lo que había tardado semanas en crear. Como allí no se encontraban otros Robots Capataces, él ignoraba de que material construir las carreteras, complejos y todas las demás estructuras. Se limitó a ponerlas donde recordaba debían estar...

Fondo

 

 Aquel día, de un Ser de Vida Breve había salido otro idéntico, pero más pequeño. Aquello sucedía a menudo. Hasta que lo descubrió, el hecho de que cada vez hubiera más Seres no había tenido explicación para él. Sin embargo, la resolución de un misterio implicaba la aparición de nuevos interrogantes: ¿Como podían sus "amigos" construir a sus semejantes en su interior? ¿Como podía el Pequeño aumentar su volumen hasta conseguir su tamaño standard? Más aún ¿De donde sacaban las piezas? B-19 sabía que al alcanzar dicho tamaño, el ser buscaría a otro de su especie. O de él mismo o del otro, volvería a salir otro Pequeño repitiéndose el proceso de nuevo. Pasado algún tiempo el ser generador acabaría desactivándose y, como él pudo comprobar, de forma irreversible. El robot había observado todos estos fenómenos con gran interés.

 Pensar y convivir con los Seres de Vida Breve le gustaba más aún que absorber energía. Se sintió turbado al darse cuenta que aquello le gustaba más que hacer su trabajo. !Era lo que más le apasionaba!

 Por fin llegó el momento. B-19 terminó de alisar el último tramo de una pista de aterrizaje. Su misión de terraformar el planeta había concluido. El robot contempló orgulloso el fruto de su esfuerzo. Tanto física como mentalmente le invadía un cansancio que él denominaría como global. Aquella era una sensación puramente humana, pero su admiración por los hombres acrecentaba su deseo de parecerse a ellos.
 
 El androide decidió emplear ese día para supervisar todas y cada una de las construcciones. Desde ese momento hasta el final de su vida, se dedicó a estudiar a los seres que tanto le fascinaban. Las averías en su estructura se habían acusado, por lo que sólo se desplazaba cuando era necesario.

 Él hubiera querido que un pequeño B-19 saliera de sus entrañas. De ese modo, cuando su desconexión fuera total, algún robot quedaría sobre ese mundo. Pero él sabía que pensar aquello era una estupidez. ¿Como iba a conseguirlo, si no conocía a ningún otro robot que pudiera ayudarle?

 

Robot

 Su observación de los Seres Verdes y los Seres de Vida Breve se prolongó mucho tiempo. Observar, reflexionar, recargar energía. Poco a poco la memoria comenzó a fallarle: Un día se dio cuenta que solo recordaba los últimos meses de su existencia: La concepción del universo iba a cambiar radicalmente para él. Comenzaba a hacerse preguntas como...¿qué hacían esos seres allí? ¿De donde habían salido? ¿Que es lo que hacía él mismo en aquel lugar? Observar, reflexionar, recargar energía. Una pregunta más le asaltó: ¿Qué...qué es lo que él era? ¿...y esa voz que salía aún de su espalda?

 Primeramente, su cerebro discurrió a lo largo de una línea de pensamiento no organizada: divagó. Después, muy lentamente, su mente cuántica fue encadenando acontecimientos y de estos, de modo progresivo, obteniendo conclusiones. Poco a poco el cosmos volvió a tener sentido para él.

 Pasaron algunos años más.

 Ahora ya lo tenía todo claro ¿Como podía haber dudado en cualquier momento? Durante sus reflexiones, los sucesos que no se habían adaptado a su concepción universal fueron interpretados por B-19 como aberraciones de irrelevante importancia. Si alguna pieza no encajaba en el rompecabezas por él creado se trataba, sin lugar a dudas, por un defecto de la pieza, no de su teoría.

 

 B-19 hubiera fruncido el entrecejo si tuviera uno para hacerlo. Se extrañó de ver a lo lejos la nave acercándose a la superficie, pero rápidamente adaptó los acontecimientos a La Verdad Universal. Hacía mucho tiempo que apenas se movía y tuvo que hacer un esfuerzo para acercarse al lugar de aterrizaje.

 

Partitura

 

 El Explorador varón miró a su compañera con expresión dubitativa.
-¿Estás completamente segura que las coordenadas son correctas? Este mundo, según los archivos, no debía ser más que un pedazo de roca.
-Estamos aquí para averiguarlo. Quizá un equipo Terraformador de Robots estuvo aquí hace tiempo. Se que este planeta está fuera de toda ruta conocida. Si no hubiese llegado aquí el equipo...¿de donde habían salido todos los animales y la vegetación de este mundo verde?
-Tienes razón. Desde el aire me pareció ver una estructura artificial.-el hombre añadió con un vago gesto direccional- Hacia allí es donde me pareció observarla.

 Ambos montaron en su Desplazador y marcharon hacia el lugar. En el camino, la joven mujer preguntó a su compañero:
-Hay algo que no entiendo. ¿Por qué un planeta terraformado no ha sido debidamente colonizado? Si aún no está aclimatado del todo, teníamos que habernos encontrado decenas, incluso centenares de robots. No lo entiendo.
-Yo tampoco. Esperemos a ver...!Eh! Mira aquello...¿No es un Invernadero? -una estructura surgió ante sus ojos.- Si no me equivoco, el Complejo junto con un reactor de fusión automatizado debe hallarse cerca.

 El hombre estaba en lo cierto por lo que no tardaron en encontrarlo. La maquinaria y el Procesador Atmosférico también estaban allí. Caminaron por el complejo durante unos minutos.
-¿Te das cuenta? Solo el Procesador está impecablemente construido. Las demás estructuras están, o bien huecas, o bien "se acaban" bruscamente llegadas a un perímetro límite.

 La Exploradora reflexionó unos instantes para después decir:
-Creo saber lo que ha ocurrido. Observa este camino construido de barro. Es poroso y no está armado interiormente, por lo que se destruye al simple contacto.
 El hombre comprobó con su bota lo que ella decía para después mirarla atónito.
-¿...y qué significa...?
-¿No lo entiendes? Todo lo aquí construido, a excepción del Procesador, cumple una función visual aunque en absoluto práctica. ¿Quién se tomaría el trabajo de hacer esto si no es un robot? Una máquina que supiera acerca de Recicladores Atmosféricos pero sin un qbit de idea de nada más.
-! Claro! Por eso solo hay construcciones en un círculo de unos dos kilómetros a la redonda. El diámetro es desconcertantemente exacto.
-...Justo el campo de visión de "nuestro amigo". Se limitó a poner las cosas donde, según su programación, recordaba que debían de estar.
-Eso parece lógico pero entonces, ¿dónde se hallan los otros robots? ¿Donde se encuentra el autor de todo esto?-ambos caminaban comprobando todo a su paso.
-En cuanto a la primera pregunta, se me está ocurriendo algo. ¿Recuerdas que, se cuenta que hace muchas centurias se perdieron treinta Naves Terraformadoras? Las computadoras fallaron y la Tierra perdió billones de créditos. La primera fase de una de aquellas misiones debió de aterrizar en este planeta. Por alguna razón que desconozco, algún o algunos robots de la segunda fase, esos “amigos” a los que aludes, se incluyeron en el cargamento inicial.
-Eso tiene bastante sentido- el Explorador miró a su compañera con la apremiante necesidad de preguntarla.-Bien. ¿Qué me dices entonces de la segunda cuestión? ¿Dónde están los robots?

Fondo

 Buscaron infructuosamente durante un rato. No tardaron en sentirse un poco desanimados. La joven afirmó:

 Teníamos que haber encontrado restos de algún tipo, suponiendo que lo que haya construido todo esto no haya salido del perímetro.

-No tiene porque ser así. Es muy posible que un cerebro cuántico tan arcaico sufra importantes averías: de hecho es muy probable que se haya vuelto, por decirlo de alguna manera, "loco". Pudo haber vagado por el planeta hasta que le fallara la energía.

-Pero hacer eso iría en contra de la preprogramación de todos los robots de autopreservarse.

-Es cierto,- el tono del hombre reflejaba cierta inquietud-pero considera que no buscamos a robots normales. Primero porque debe haber transcurrido mucho tiempo desde que aterrizaron aquí y, recuerda que antes los cerebros artificiales no estaban preparados para funcionar varios siglos de forma correcta. Segundo porque además de esta mal función, habrá que añadir la que tuvieron desde un primer momento al experimentar una situación no programada.

-O sea, que buscamos a robots neuróticos, paranoicos o esquizofrénicos en primer grado, o restos de ellos.

-Es una forma de decirlo. A mi me gusta más, cerebros cuánticos defectuosos y con importantes desequilibrios energéticos.

 

 B-19 llegó, por fin, a las inmediaciones de la nave exploradora. Se movía con manifiesta torpeza. Ellos no le vieron hasta encontrarse a escasos metros de él.

-!Ehh! ¿Qué es eso? Parece...
-!Sí! No puede ser más que...
-Pero si está hecho un amasijo de hierros. Espero que no sea peligroso.

 

Robot

 

-!Bienvenidos, humanos!

 Ellos le miraron sorprendidos manteniéndose a una prudencial distancia. Tras el primer vistazo pudieron comprobar que su aspecto, vagamente humanoide emulaba de forma tosca, el cuerpo de sus creadores.

-! Hola...!
-! Hola...!
 
 El androide habló de nuevo:

-Os he esperado largo tiempo y se que sois Los Enviados para traerme lo que deseo- B-19 había ansiado con todas sus fuerzas la llegada de ese día.
-¿A...a que te refieres..?-logró articular la joven.
-¿Pero...? ¿Cómo te atreves a decir esas palabras dubitatibas?-la voz era neutra, carente de entonación.- Cuando digo que debéis haber traído lo que quiero me refiero, por supuesto, a otro compañero para que juntos podamos obtener pequeños B-19. Yo estoy muy viejo por lo que ellos podrán ser los nuevos señores del Planeta.

 El temor inicial de los jóvenes había desaparecido al verificar el desafortunado aspecto del robot. Dicho aspecto contrastaba antagónicamente con las grandilocuentes palabras que a duras penas pronunciaba.

-Entonces...-el hombre parecía ahora divertido-...si he entendido bien...tú eres el Señor de este Planeta, ¿no es así?

-¿Aca...du...? ¿Acaso lo dudas?-el altavoz falló inicialmente por lo que tuvo que repetirse para hacerse oír.- Yo creé este mundo junto a todos los seres que habitan en él.

 Los jóvenes Exploradores se miraron desconcertados. En su interior predominaron los sentimientos de lástima sobre los de burla.
-Pobrecillo- Ahora los ojos de la mujer aparecían brillantes- Creo que no tenemos nada que temer. ¿Como podríamos ayudarle?
-Me parece que de ninguna manera. Quizá lo único que podemos hacer es procurar que perdure su recuerdo en los hombres que colonicen este planeta, este…¡ Mundo Verde ¡ Al fin y al cabo él ha sido el artífice de que la vida se haya instaurado en este mundo. Pero..ahora, -dijó cambiando el tono- yo diría que está apunto de desactivarse para siempre.

-Por vuestras palabras deduzco, forasteros, que no sois Los Enviados.

-Así es, no lo somos. Sin embargo, ya que estamos aquí, probablemente podamos hacer algo por ti.-Ella mintió de forma consciente; el patetismo con el que el robot realizara sus movimientos hizo que se apoderara de ella una profunda compasión.

-!No! No, ya es demasiado tarde. El Señor del Planeta se irá para siempre, pero no sin antes instar al Profeta para que pronuncie terribles maldiciones contra vosotros. Habéis profanado los Santos Lugares y merecéis el peor de los castigos.- El robot, con un tremendo esfuerzo, canalizó toda la energía que aún le restaba hacia el altavoz de su espalda:

 

Partitura

-"...please hold me in your arms

and let me feel your lips..."

 

  La voz de Ella Fizgerald quebró el espacio instantes antes de que el robot, como tal, dejara de existir.

-"...before you go away 
please let me try to say
how much I love
each move you make..."

(c) Octubre 1990. Título original: "Reflexiones de Silicio"