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"En el futuro todo el mundo será famoso durante quince minutos"  ANDY WARHOL
 
FUTURE ADVENTURES - HONG KONG 3089
 
 
Future Adventures
RELATO CORTO
Hong Kong 3089

BREVE REFERENCIA

"Hong Kong 3089", de nuestra colaboradora Coral Mühlhauser Benavides* , es un sinvivir de 7 párrafos, un reto a las leyes de la probabilidad, una instantánea de un futurible remoto.

AVISO LEGAL

"Hong Kong 3089 ", de nuestro colaboradora Coral Mühlhauser Benavides* , al igual que todos los relatos, microrelatos, cuentos, novelas cortas y novelas de la sección Future Adventures está debidamente registrado, sus derechos de autor protegidos, y su plagio, total o parcial,sin citar nuestra web de Tiempos Futuros, está tipificado como delito. Para cualquier duda al respecto consultar el Aviso Legal.

HONG KONG 3089


Autor: Coral Mühlhauser Benavides*

*Seudónimo

  La Ciudad de la Luz. Allí me encontraba cuando recibí el fatídico mensaje. La reunión del Consejo sería en el Mar de Weddell, situado dentro del Circulo Polar Antártico. Eso venía a significar unos doce paralelos por debajo de mi posición y por lo tanto, una burrada de kilómetros de distancia. No tenía alternativa. El Descodificador de Materia se erguía ante mi abstracto e insultante.

 Obviamente la opción del Trasbordador había quedado descartada; veinte minutos era muy poco tiempo. Mi jefe, había perdido unos instantes de su existencia subrayando el hecho de que, si no asistía a la reunión, estaba despedido; toda mi carrera echada por la borda. No era justo. Él era consciente de mi Fobia y no obstante, lo hizo.

  Cientos de años en funcionamiento sin un solo accidente avalaban al Descodificador de Materia, como el medio de transporte más seguro: el fruto de la técnica elevado a su máximo exponente. También, a su máximo exponente estaba elevado el pánico que yo sentía hacia el mencionado medio de transporte. Un ordenador analizaba la estructura molecular del ser vivo (solo la materia viva podía viajar de este modo) y el código genético del mismo. Después de esto, la máquina descomponía al sujeto en sus partes más elementales, es decir, átomos. Los átomos codificados viajaron primero por cable y al perfeccionarse el Sistema, lo hicieron a bordo de ondas electromagnéticas. Estos podían con suma facilidad salvar ciclópeas distancias.

  Todo eso de descomponer, analizar, enviar y descodificar, me parecían cosas estupendas, pero no eran unos verbos que me agradara se aplicaran con mi persona. Se decía que todo error técnico quedaba fuera incluso de todo planteamiento, pero yo no me dejaba de preguntar qué ocurriría si se producía un corte en el suministro eléctrico. El Descodificador de Materia de la plataforma del Mar de Weddell, no captaría la señal emitida desde este y mis átomos vagarían por el espacio para siempre. Un sudor frío cubrió mi frente en cuanto me invadió ese pensamiento. La azafata interpuso una fraternal sonrisa cuando le planteé mis dudas:
-No tiene nada de que preocuparse. Decenas de relés de seguridad y acumuladores alternativos de corriente verifican que eso no pueda ocurrir. Existe tan solo una posibilidad entre cien mil millones de que la energía falle.

  Una posibilidad de entre cien mil millones. Eso me tranquilizó momentáneamente, pero cuando empecé a introducirme en la cápsula, el pánico se apoderó de mi de nuevo. Traté de pensar en algo que no fueran trozos de mi cuerpo orbitando alrededor de la Tierra. Por ejemplo, los agradables vuelos en el Trasbordador Hiperatmosférico. Hasta ese momento siempre había logrado evitar al Descodificador gracias a los vuelos regulares. En cualquier caso los Transbordadores eran una especie en extinción; en la actualidad se utilizaban principalmente para transportar carga. Sin embargo pronto los científicos descubrirían como transportar materia inorgánica también, aunque no contaba con ello hasta después de mi muerte.

    Mi cuerpo desnudo se estremeció al contacto de las frías placas que surcaban mi piel. El duro caparazón de la cápsula envolvía al "precioso" conjunto del que yo formaba parte. Si hubiera sido un claustrofóbico profundo no me habría importado lo más mínimo. Esa fobia sería una nimiedad comparada con la que me corroía las entrañas. La esteriotipada señorita me explicó morbosamente que, en centésimas de segundo el láser descompondría mi cuerpo. La velocidad de la luz se encargaría de que casi simultáneamente me compusiera en mi destino. Hice que se callara cuando comprobé su intención de seguir explicándome los pormenores de la carnicería. !!Un momento!! ! Cien mil millones no eran tantos millones. Esa cifra rondaba mi mente con obstinación. Con la de seres que habían utilizado el Descodificador de Materia desde que se inventó...se estaba jugando con la ley de probabilidad de un modo muy peligroso. Sumido en estos pensamientos transcurrieron unos minutos largos como siglos. Ahora solo debía esperar un chasquido y en teoría me encontraría ya en el Descodificador de la Antártida.

 !!!!!!! CLACK !!!!!!!

 Tenían razón. El Descodificador de Materia nunca falló hasta probarlo yo. Probabilidades de que esto ocurriera: Una de entre muchos millones. Tampoco fallo jamás después de mi "viaje". Probabilidades de que esto ocurriera: ninguna. ¿Como puede ser esto así? Muy sencillo. Permítanme que se lo explique. Ahora yo me encargo personalmente de que los relés no fallen todos a un tiempo. Se realizan miles de viajes cada hora y en todas partes, por lo que se supone que tengo que estar muy ocupado. Sin embargo, ello no representa esfuerzo alguno para mí. Puedo estar simultáneamente en todas partes y en ninguna. Aportar un poco de energía aquí y allá. Lo cierto es que me encanta ser un Ente Energético.
 

(c) OCTUBRE 1990- Revisión- ABRIL 2004.