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MAGAZÍN UCRÓNICO DE LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA DEL MAÑANA

“En el arte hay que estar siempre en peligro de equivocarse, para poder acertar” VAQUERO TURCIOS

 
FUTURE ADVENTURES - EL DIOS VIRTUAL - CAPÍTULO 7
 
 
Future Adventures
NOVELA CORTA
El Dios Virtual

BREVE SINOPSIS

Estación de Origen: Cochambrosa, decadente, Realidad Real. Que asco.
Estación Destino: ¿Resplandeciente? ¿Histriónica?
Realidad Virtual Total. Ni una mota de polvo y en eso nos convertiremos o no, depende.
Coprotagonista: Preciosa "knowbot", Olimpia Freeworld. Silicona hecha bytes pero con mucho más cerebro que los babosos que la desean.
Objetivo: Desentrañar el origen de los inexplicables crímenes generados...¡¡dentro del cyberespacio!!
Dos frases:"Prohibido Pensar en Monos" "...fui el primer ser humano en regalarle a su esposa un kilómetro cúbico de realidad virtual".
Personaje Invitado: Argos Neptuno, un fantasma, un vestigio ectoplasmático digital tras un experimento neuronal fallido. ¿eh?
Una Prueba de Fuego: El Proyecto Riesgo o como sería la RVT si fuera tan peligrosa como la Realidad Real, la de toda la vida.

AVISO LEGAL

"El Dios Virtual ", al igual que todos los relatos, microrelatos, cuentos, novelas cortas y novelas de la sección Future Adventures está debidamente registrado, sus derechos de autor protegidos, y su plagio, total o parcial,sin citar nuestra web de Tiempos Futuros, está tipificado como delito. Para cualquier duda al respecto consultar el Aviso Legal.

El Dios Virtual

Autor: Voyager

NOTA: Este relato puede contener algún pasaje o expresión que hieran la sensibilidad del lector
por lo que su lectura se recomienda, expresamente, a mayores de 18 años.

EL DIOS VIRTUAL

CAPiTULO 7: XIAN-PI

   Xian-Pi Eniac había tenido una vida fácil.

  Hace ahora 25 años, en un mes de Junio, el neurocirujano y siquiatra Robert Pi y la informática y psicóloga1 Lee Eniac sacaron al mercado un DVD lúdico, una aventura gráfica en principio como tantas que se creaban en esa época. Sin embargo, el juego revolucionó los cimentos de la informática de arriba abajo. Y no sólo de la informática sino también de la sociedad.  En él se redescubrió el concepto de interactividad puesto que su usuario, mediante unos electrodos conectados a su cerebro, podía experimentar de un modo mucho más real, que todo lo conocido hasta entonces, la incipiente Realidad Virtual. Un ratón virtual tridimensional, activado con la mente servía para tomar las decisiones. Hasta su descubrimiento la tosca y mal llamada Realidad Virtual entraba por los sentidos humanos.

 Ellos marcaron el “después” y fueron considerados los padres de la Realidad Virtual moderna al puentear a nuestros lentos sentidos humanos e incidir directamente en el cerebro para producirnos visiones, sonidos, sensaciones y experiencias maravillosas: Nace entonces el concepto de Hiperrealidad o Realidad Virtual Total. Al mismo tiempo pero en el otro lado del mundo y como otros tantos descubrimientos humanos el inventor Árvidas Andraxt construyó una máquina similar de forma independiente. Lejos de rivalizar -como Luc Montagnier y Robert Gallo en el descubrimiento del virus VIH- ambos equipos colaboraron estrechamente para construir una maquina más perfecta.  Los padres de Xian-Pi  lo fueron también de la RV Total y claro, eso determinó en  gran medida su axiomático destino.  Antes de que ambos murieran en accidente -probando un prototipo de VR- se aseguraron de emplazar a su hija en uno de los puestos técnicos más codiciados de la compañía. Esto lo consiguieron gracias, no sólo a las incuestionables aptitudes como ingeniero de Sistemas de Xian, sino porque los lazos de sangre unen en esta vida más que cualquier otra cosa; su bisabuelo era primo hermano de Sujiro Yashimoto, presidente de la Compañía-Gobierno Virtual Cybernetworks. A diferencia de lo que suele suceder muchas veces en estos casos la chica no era una incapaz sino que incluso era un mujer competente e insufriblemente eficaz. 

 La Jefe de los Administradores del Sistema desempeñaba de forma eficiente y honrada su trabajo. Era una dirigente justa que sabía imbuir en sus trabajadores la dosis exacta de responsabilidad e incentivos para que éste se desarrollara de forma perfecta. Su pequeña estatura y una sonrisa perpetua pintada en su rostro oriental no conseguían desmentir la sensación, al hablar con ella,  de seguridad en sí misma a prueba de bomba. Había algo, sin embargo, como una tristeza lenta, profunda, en lo más hondo de su carácter que sólo sus más allegados podían detectar. Dicen que algo dramático, además de la muerte de sus padres, sucedido en su niñez la marcó para siempre. Nadie nunca supo lo que fue.

 La mujer miró a su alrededor desde su butaca flotante para comprobar que todo estaba en orden. Firmó en barbecho unos memorándums que se hallaban sobre la mesa y los guardó en un archivador y después, éste, en un cajón.  Una cacatúa transgénica yacía afable sobre un columpio que pendía del techo. El ave no necesitaba jaula puestos sus genes se habían barajado artificialmente para que no pudiera volar.  Su robot había dejado la estancia sin una molécula de polvo, todos los informes estaban debidamente clasificados y ordenados en las carpetas de su soporte cuántico. En el despacho se respiraba una atmósfera filtrada excepcionalmente limpia. Sonidos e imágenes relajantes, emulando un bosque septentrional sobre una de las paredes, mantenían sus pulsaciones a raya. Dos enormes helechos de PVC enmacetados y conseguidos en el mercado negro, asfixiaban con su frondosidad las esquinas. Comprobó que todavía era pronto al mirar su reloj-comunicador que, en teoría, poseía fragmentos del ADN del fundador de la Virtual Cybernetworks Corporation, el mítico Mister Xo Linn Sangri-La, tatarabuelo de su tío segundo. Xo Linn fundó la empresa con 30 años. Ésta se dedicaba, en sus origenes, a la simple creación de páginas webs animadas con la antidiluviana tecnología Sockwave; quizás, en realidad, las porciones brillantes del reloj de Xian no eran más que cristales de vinilo coloreado.  A pesar del aparente orden,  el holoretrato de su tio-abuelo segundo la miraba inquisidor desde la pared como recordándole que la Virtual se enfrentaba al mayor problema de su historia.

 

 Un hombre muy atractivo, de mediana edad y ropa un pelín anticuada, entró en su despacho tras tocar dos veces la puerta. Antes de avisarle de su visita su robot secretaria lo había hecho, además, su mismísimo tío en persona. Su nombre era... y se trataba de un...

 

***


-Mi nombre es Harrison Paris y soy investigador privado.-Repitió una cacatúa de mil colores en eco de mis palabras. Sus colores eran imposibles, fosforescentes, virtuales.


-Lo sé. Siéntese, por favor-Susurró la Jefe de los Administradores del Sistema. Luego miró al acezante animal, desde sus ojos rasgados y perspicaces, y añadió: - Espero que Julita no nos moleste en nuestra conversación-Lo primero que me llamó la atención en la ingeniero fue su agudísima voz. Si alguna vez gritase sólo los delfines y radiotelescopios podrían oírle.  Sus modales exquisitos, su traje impecable y geométrico. Aquella mujer tenía estilo, aunque no el mío, pensé.


-Su robot irradia un perfume francés delicioso.-Dije comprobando las imágenes sedantes en la estancia sin ventanas. Aquel despacho, sin embargo, olía exactamente como se espera que huela el cubículo de un mandamás de la compañía.  Tras desconectarme y dormir unas horas sentí la cálida voz de Olimpia que me despertaba ella desde fuera, cautiva en una pantalla, yo en mi mundo (suponiendo que el de toda la vida lo fuese). Tras agradecer su hora de prórroga supuse que también habría retrasado mi cita con Xian-Pi. De hecho sólo había tenido que bajar unos cuantos pisos y abordar otra ala del mismo edificio. Cuando desperté el despacho del Gran Jefe estaba vació y mi juguetito leementes sobre la mesa. No obstante, decidí jugar limpio y no usarlo con la señorita Pi. Por cierto, otra vez el mismo sueño...


-Gracias, ¿se lo ha dicho?. Le hará ilusión. Mi robot ha sido programada para asimilar ese tipo de piropos.


-Estará al tanto de lo ocurrido, ¿no es así? -Mi brusquedad y su pregunta sin responder no le inmutaron.


-Está muy mal que yo lo diga pero seguramente no existe nadie mejor informada que yo en lo concerniente a la Meganet. Me encuentro muy apesadumbrada por lo sucedido. Mis ingenieros y demás técnicos han trabajado duro en estos días: Ya tengo un borrador del informe de una de las primeras víctimas, el señor... - y la impresora escupió sin pedírselo unos folios que se autoguardaron entre dos tapas. Julita comenzó entonces a canturrear muy suave para si mismo:


-“...I’m not half the bird I used to be...”-Aunque cerró el pico tras la mirada fulminante de su dueña.


-...Peter Fansworth. ¿Me permite? - pregunté extendiendo la mano en dirección a la carpeta salmón. Hacía mucho que no tenía una hoja de papel auténtico entre las manos. Miré el membrete en la parte superior que contenía en logotipo, por supuesto desactivado, de la Virtual Cybernetworks. No sé porqué pero me alegraba estar de nuevo fuera.  La mujer me lo tendió gustosa aunque los informes no decían nada nuevo para mi.


Informe 10498325214/RJ45. SUJETO: PETER FANSWORTH
CONEXIÓN....................................................................................7:34-43:34 Universal Time.
...................................................................................................................................................

 Estudié las palabras y cifras que tenía delante durante un largo minuto. Sólo algún dato técnico como la fecha, hora de conexión/desconexión, código de los lugares virtuales visitados eran relevantes. Hubo algo, sin embargo, que me llamó la atención. Existían parámetros precedidos de un más menos. ¿Cifras aproximadas?  ¿Margen de error? Yo creía hasta entonces que existía un registro exacto de todos nuestros movimientos por la Red. La mujer situada al otro lado de la mesa habló de nuevo dentro de su traje asexuado. Se anticipó a mis palabras.


-Nos enfrentamos, sin duda, a un virus informático que sospechamos distorsiona nuestros registros alfanuméricos.-La ingeniero se escudaba en la impenetrabilidad inherente a la idiosincrasia oriental; imposible saber lo que pensaba o sentía.-Usted sabe, señor Paris que todavía la especie humana no ha encontrado límites ni en lo más grande ni en lo más pequeño.-Me empezaba a imaginar lo que iba a continuación-No conocemos el límite superior del universo y ya hace mucho que se sabe que los ni los átomos ni los quarks que los componen no son, ni por asomo, las partículas más pequeñas. Con los tiempos relativos sucede lo mismo. Un suceso acaece en un momento en el tiempo que es imposible de precisar con absoluta exactitud.


-Que siempre podríamos sacar más decimales, vamos.


-Un porrrrrrrrrrrrrrrrrrrrron de decimales. Una tonelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaada de decimales. Taaaaaaaaaaaaaaaaaaaco de decimales. Un hueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeevo de decimales


-Basta Julita, ya he cogido el concepto. Como no te calles hoy no cenas.-Amenazó Xian-Pi cruelmente, poniendo sus brazo en jarras. Luego me miró y agregó:-Exacto. Sin embargo, conocer con certeza absoluta algo, además de irrealizable, cómo hemos convenido, es innecesario.  Le pondré un ejemplo: Es materialmente imposible medir al milímetro el perímetro de las costas de cualquier continente o isla, grande o pequeño de cualquier planeta. Los infinitos entrantes poseen a su vez incalculables entrantes y estos, de nuevo, más a escala microscópica: Ello hace inviable una medición exacta. Pero eso no importa. A nadie le interesa la cifra rigurosa sino el orden de magnitud. La integridad de un instrumento suele ser acorde con la importancia de las lecturas. Pero sí tengo que reconocerle algo: Hemos detectado que, debido a una causa todavía por determinar, nuestros sensores están sufriendo alteraciones mermando sus umbrales de fiabilidad.


-Comprendo-Susurré en un hilo de voz, sumido en mis pensamientos. Trasformé estos en palabras para decir:


-Es como si alguien o algo quisiese despistarles...


-Pero es absurdo. Por eso hemos pensado que puede ser un virus. Quiero decir que es absurdo que sepamos que Peter Fansworth se desconectó de la Web a las 04:42:27,03277  o dos milésimas de segundo más tarde. Una alteración tan insignificante no puede...


-No se crea. Sí puede.-Interrumpí-A mí me da la sensación que ahí tenemos una prueba fundamental para el asunto que nos ocupa. Lo que sucede en estos casos es que hay que saberla interpretar de forma adecuada.


 Su robot-secretaria entró en ese momento en la habitación, tras llamar, dominando la estancia con la evolución de sus caderas talla 90,000. El mecanismo cibernético y concupiscente me sirvió una copa de melocotón con vodka sin yo pedirlo. El zumo era en polvo y el vodka licor de patata con acidulantes pero, en los tiempos que corren, era como para darse con un disco duro de los antiguos en los dientes. La Ingeniero se había informado de mi persona y de mis gustos, por lo que sabría que yo nunca rechazo uno. La robot sirvió a mi anfitriona un café sintético en un campo de fuerza invisible. El líquido parecía flotar en el aire en forma de cubo. La Virtual era la única entidad que conservaba ese tipo de reliquias tecnológicas porque, lo cierto, era que si querías florituras te metías dentro y punto. La robot era mirada con recelo por el bicharraco alado, y cada vez que se acercaba en una maniobra, éste adoptaba una postura desafiante. Yo intentaba a su vez ignorar como reaccionaban sus pechos de mentirijillas a las mencionadas maniobras, no siempre con éxito.  Lo cierto es que la cotorra vocinglera de aires palaciegos me estaba poniendo un poco nervioso.  Coco Channel dijo una vez que el perfume anuncia la llegada de una mujer y alarga su marcha. Así fue, aunque antes de que su parte física lo hiciera, la robot suministró un inequívoco gesto cariñoso a su jefa. Ello, unido al hecho en sí de su existencia-en vez de un secretario -me condujeron a pensar que la ingeniero era lesbiana. Quizá su tendencia natural, en cualquier caso, hubiera sido esa. Quizás el suceso ignoto y traumático acaecido en su niñez, que la entristeció para siempre, estaba relacionado con un desengaño amoroso infantil, o la pérdida, incluso del niño-hombre que amaba. ¿Miedo al amor? Su vida, cosa suya, en cualquier caso.


-Soy bi. También me gustan los hombres-Aclaró sin que nadie se lo pidiera tras leer-o deducir por mi mirada-los silogismos que se encadenaban en mis neuronas.-De acuerdo, sigamos con lo nuestro, señor Paris. ¿Ha hablado ya con Satán?


-Sí, sigamos: Su vida sexual no me interesa lo más mínimo, se lo aseguro. Simplemente encajaba piezas por deformación profesional. ¿Satán? ¿Se refiere a la figura bíblica que encarna la cara más oscura del mal...?


-No. Me refiero al Jefe de los Antivirus.-Dijo sin sonreír. Al mismo tiempo el bosque de la pared Super-LCD se difuminaba dejando paso a una figura de aspecto horrible: Un monstruo humanoide con los peores rasgos de un culturista imposible y un felino de dientes de sable.  Me alegré de la iniciativa porque así mataría dos pájaros de una visita (sin contar al emplumado de colorines, que como siguiera tan pesado, a lo mejor también caía).  Tras la aparición del monstruo el pajarrajo estaba aterrorizado, aleteaba aparatosamente, preso por una cadena a su columpio, desprendiendo algunas plumas que flotaron hasta mi posición.  La mujer sólo tuvo que pronunciar una palabra para que una trampilla se abriera en el techo y Julita desapareciera por él. Mientras desaparecía el bicho quiso decir sus últimas palabras de despedida digna que nunca supimos si se referían a la secretaria, a Satán, a mí mismo o a su dueña:


-Este jodido mundo está lleno de cabronazos.  Me voy.


-Disculpe todo esto, estoy azorada -La sangre fluyó en los carrillos de la ingeniero.- Siempre he dicho que el Proyecto Genoma Animal estará inconcluso hasta que se descubra en qué combinación de nucleótidos reside “la mala leche”.


 No gasté ni un milivatio de energía cerebral en estudiar los rasgos del recién llegado puesto enseguida caí en la cuenta que era un ser multimórfico.


-Se presenta Satán 190T-3000 a su servicio, mi señora.-Bufó el engendro virtual, con una voz de sintetizador barato, desde algún punto impreciso de la gigantesca Meganet.


-Buenos días, señor muerte-Dije jocosamente. No me podía tomar en serio una cosa así. Los creadores y mantenedores de la Red tenían la veleidosa manía de personalizar cada una de las funciones del Sistema, por motivos comerciales, según ellos. Además, en este caso esgrimirían- como argumento, , el carácter disuasorio de su demoniaco aspecto, cualquiera que fuera su forma. Sin embargo, Xian-Pi no parecía precisamente aterrorizada, acodada en su escritorio mientras que hacia las presentaciones.


-Satán, este es Harrison Paris, investigador que nos está ayudando en el caso de las misteriosas muertes en la Red.


-Sí, ya le conozco. He comprobado su ficha antes de venir y está limpio. Nunca se ha detectado nada anómalo en su persona en todas sus incursiones a la Web.-La verdad es que no sabía si alegrarme o frustrarme de lo buenecito que había sido.


-Dígame, señor Satán-Ahora hablaba con un bicho con estructura ósea de escualo sanguinario.- ¿Escanean a todos los humanos que acceden a la Meganet?


-Su pregunta va por la vertiente de a, todos y cada uno ó por la de b, sí lo hacemos, además,  con más entidades no humanas.


-Ambas vertientes, listillo.-Contesté lacónico y con aire impertinente.


-Ante las dos posibilidades la respuesta en un contundente y gigantesco SÍ. No sólo que no dejamos a un sólo humano, independientemente de su rango, sin analizar (del último pobrecito hasta el mismísimo Sujiro Yashimoto) sino que, además, escaneamos a todos los personajes, mundos, entidades virtuales y copias de seguridad que hay aquí dentro. Los neurodiscos duros cuánticos, sectores de arranque, bioram, rom, microprocesadores, etcétera, son asimismo analizados constantemente. Los ficheros zip, mp5 o comprimidos en general se descomprimen primero para un correcto chequeado. Además, añadiré que utilizamos métodos heurísticos avanzados para detectar virus todavía no existente y clasificados.

-Mire, no trate de impresionarme. No estoy aquí para eso. Me importa poco si meten en agua sus ficheros liofilizados antes de analizarlos o si acuden a una pitonisa que les diga qué virus van a existir. No me interesan por los detalles; son otras las cuestiones que me importan, por ejemplo...¿Usted es analizado? ¿Los antivirus son analizados?-El ser, ahora colmado de tentáculos, estaba muy dispuesto a usarlos para después fagocitar a cualquier intruso. Parecía ofuscado.


-Me ofende, señor Paris. Le aseguro que mi equipo está formado por los mejores profesionales. Por supuesto, amigo, por supuesto. Eso siempre se ha hecho así desde los tiempos de la anacrónica tecnología MMX.


-No se enfade o hágalo pero se lo tenía que preguntar. Ummm-Se me ocurrió algo y, de nuevo, lo escupí sin pensar-Dígame, ¿no han tenido nunca conflictos de jurisdicción con la Policía Virtual? ¿Nunca se han solapado sus competencias?


-A esto yo lo puedo contestar-Pitó la vocecilla de la señorita Tres Catorce, que hasta ese momento se había mantenido al margen de la conversación-Hace años sí hubo problemas con ello, pero muy al principio. Precisamente mis padres se enfrentaron a ese, que fue uno de los primeros conflictos importantes en el comienzo de la Era Virtual. Sin embargo, cuando dejamos paso a la gestión virtual, en vez de humana, tanto de un cuerpo como de otro, se acabaron los problemas.


-¿Quiere decir que Satán es la máxima autoridad en materia de antivirus, sin un ser humano que esté detrás de él?


-¿En que año vive usted?-Dijeron dos voces a un tiempo. La Ingeniero Jefe hizo un gesto con la mano, que acalló la creciente ira del ser virtual. Me alegré entonces de estar a ese lado de la pantalla. Había metido la pata dos veces en muy poco tiempo.-Desde hace nueve años, la toma de decisiones en materia de seguridad las ejecutan seres virtuales, aunque no se culpe usted por su ignorancia. El hermetismo, en este sentido de la Virtual Cybernetworks ha sido casi absoluto. La gente prefiere no saber cierto tipo de cosas, aunque esté probadísimo que los ordenadores no se equivocan y los humanos sí.

-De acuerdo. Tengo una pregunta más. ¿Cada cuánto se analizan las estructuras constantes que hay en la Red? Le pregunto esto porque doy por hecho que cada humano visitante es escaneado cada vez que cambia de Web.


-En efecto, los humanos son analizados no sólo cada vez que entran o salen de la Red, sino, igualmente, al navegar por las páginas que la componen. Respecto a su pregunta le diré que todo esto se realiza de forma constante.


-Lo suponía, pero ¿con qué intervalo?-El ser parecía impacientarse por momentos. Sus resuellos de dragón multicéfalo impregnaron todo el edificio de la Virtual Cybernetworks. Con los ojos encendidos como brasas respondió:


-Le estoy diciendo que sin intervalos. Una vez se termina de analizar todas las estructuras tanto de hard como de soft se vuelve a empezar por el principio...


-Le entendí la primera vez. Quizá me haya expresado mal. Lo diré de otra manera...¿Cuánto tiempo tarda el proceso? Son miles de seres virtuales, cientos de mundos,  cientos de miles de componentes físicos.  Por muy rápido que sea el proceso no puede tardar un tiempo cero.


-Es decir, me pregunta cuánto tiempo transcurre hasta que se pasa por el mismo punto por dos veces. ¿No es así?-Moví la cabeza afirmativamente. Estaba sobre la pista; lo sabía, así que su ulterior respuesta me decepcionó en primera instancia.


-Es difícil responder puesto que el hard y el soft lo analizan por separado y en paralelo diferentes equipos. -Como un reflejo de sus palabras Satán adoptó una forma neutra, esférica y blancuzca sin ningún tinte de agresividad. Parecía una célula antivírica humana.


-Tiempo...–Exigí. El ser se aferraba a su rango para no soltar prenda-¿Qué lapso transcurre, por ejemplo, entre que se le escanea al comandante Rodríguez de la Policía Virtual dos veces?


-Lo siento, eso es información confidencial-Esbozó incómodo finalmente, tras una pausa dramáticamente larga. Por cierto, ¿cómo se puede incomodar un puñado de unos y ceros o de qbytes?


-¿Qué?-Así que era eso. De ahí su nula colaboración. Ahora el enfadado era yo. Sin embargo, no hizo falta que perdiera los papeles, puesto que Xian-Pi estaba tan sorprendida como yo.


-El señor Paris tiene código superior en este caso. Le ordeno que colabore absolutamente con él.


-Necesito comprobar ese código-Musitó díscolo la mole, ahora con forma de hidra homérica.-Si dicho código o su identidad fueran falsas rodarían cabezas, empezando por las mías, digo la mía-Me faltó tiempo para extraer de mi bolsillo mi identificación génica con el chip de seguridad que almacenaba mi rango y privilegios. Fue entonces cuando me di cuenta que mi cartera virtual estaba inmaculada, y la que ahora sostenía abierta frente a la pantalla interactiva estaba hecha un asco. En teoría eran réplicas idénticas, pero ¿para qué iban a recrear los carnets arrugados y cochambrosos y las manchas de ketchup pudiendo omitir esos terrenos detalles?


 El ser pasó su ahora garra por delante de la tarjeta génica y dio un gruñido de aprobación.


-Ahora la suya-Rugió hacia su superior. Lo siento señora, pero la seguridad es lo primero.


 Una vez satisfecho los trámites de rigor sólo una cifra me retenía en aquel lugar. Tras conocerla me despedí de ambos agradeciendo su colaboración y guardando una pluma cetrina del pajarraco en mi bolsillo: Esperaba me trajera suerte. De la boca del ser, ahora con forma babosamente reptiliana, surgió una bocanada de humo que formó unos dígitos. Estos se disolvieron nada más aparecer. Fue tiempo suficiente. Sin embargo, me preguntaba si el que marcaban los números lo sería para el asesino. Entrara en el sistema, matara y saliese entre dos escaneos de los antivirus.

 

0,79034442612 segundos.


Fue precisamente de la psicología conductista, y concretamente del asocianismo Aristotélico que luego asimilarían los británicos John Loch y  David Hume, de donde se inspiraría Lee Eniac para simplificar los decorados del iniciatico DVD interactivo precursor de la Realidad Virtual moderna. El flujo de información que llegaba al cerebro era menor y, por tanto, mejor procesable si se aplicaba la teoría del escocés David Hume mediante la cual negaba la causalidad, argumentando que “la razón nunca podrá mostrarnos la conexión entre un objeto y otro si no es ayudada por la experiencia y por la observación de su relación con situaciones del pasado. Cuando la mente, por tanto, pasa de la idea o la impresión de un objeto, a la idea  o creencia en otro, no se guía por la razón sino por ciertos principios que asocian juntas las ideas de esos objetos y los relaciona en la imaginación”. Conclusión: El programa informático que suministraba la información de los escenarios solo “cargaba” en la mente la fachada de una casa, por ejemplo, esperando que la mente suplementara la percepción gracias a la experiencia, sintiendo la casa completa. Sólo si el individuo se acercaba a la casa y pretendía rodearla era almacenada esa información nueva en su mente, agilizando enormemente la velocidad de la simulación. (Nota del A.)