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MAGAZÍN UCRÓNICO DE LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA DEL MAÑANA

“La vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada” SÉNECA

 
FUTURE ADVENTURES - EL DIOS VIRTUAL - CAPÍTULO 13
 
 
Future Adventures
NOVELA CORTA
El Dios Virtual

BREVE SINOPSIS

Estación de Origen: Cochambrosa, decadente, Realidad Real. Que asco.
Estación Destino: ¿Resplandeciente? ¿Histriónica?
Realidad Virtual Total. Ni una mota de polvo y en eso nos convertiremos o no, depende.
Coprotagonista: Preciosa "knowbot", Olimpia Freeworld. Silicona hecha bytes pero con mucho más cerebro que los babosos que la desean.
Objetivo: Desentrañar el origen de los inexplicables crímenes generados...¡¡dentro del cyberespacio!!
Dos frases:"Prohibido Pensar en Monos" "...fui el primer ser humano en regalarle a su esposa un kilómetro cúbico de realidad virtual".
Personaje Invitado: Argos Neptuno, un fantasma, un vestigio ectoplasmático digital tras un experimento neuronal fallido. ¿eh?
Una Prueba de Fuego: El Proyecto Riesgo o como sería la RVT si fuera tan peligrosa como la Realidad Real, la de toda la vida.

AVISO LEGAL

"El Dios Virtual ", al igual que todos los relatos, microrelatos, cuentos, novelas cortas y novelas de la sección Future Adventures está debidamente registrado, sus derechos de autor protegidos, y su plagio, total o parcial,sin citar nuestra web de Tiempos Futuros, está tipificado como delito. Para cualquier duda al respecto consultar el Aviso Legal.

El Dios Virtual

Autor: Voyager

NOTA: Este relato puede contener algún pasaje o expresión que hieran la sensibilidad del lector
por lo que su lectura se recomienda, expresamente, a mayores de 18 años.

EL DIOS VIRTUAL

CAPITULO 13: EPÍLOGO (A)

 Recorrí años-luz con mi mirada. El Océano poseía cierta incandescencia mágica al reflejarse en él la luz de la enorme galaxia infinita que se hallaba justo encima. El hombre, al fin, parecía haber alcanzado un grado sublime de domesticación de la materia, aunque fuera a través de la Realidad Virtual. Dejé que ese pensamiento me llenara lentamente y me complaciera. La arena de la playa era sedosa bajo mis pies e intenté no recordar que estaba generada con un algoritmo aleatorio, para disfrutar más todavía de ella. Nos encontrábamos en un planeta remoto situado, sobre el mismo eje de la Vía Láctea, a más de un cuarto de millón de pársecs, sobre su plano principal, evento que le confería una peculiaridad maravillosa: las noches más bellas del universo. Una gigantesca yubarta emergió bruscamente de las aguas, para respirar, con su consiguiente cabriola. Olimpia dio un respingo.  Como un eco de lo recién sucedido a la ballena, la escena giró también para mí debido al logotipo de la VCW troquelado en su aleta dorsal. La del cetáceo, no la de Olimpia. Olimpia tiene de todo menos aleta dorsal. Era la forma más gráfica posible de comprobar que todo había vuelto a la normalidad. Habíamos permanecido así, sentados y abrazados en la noche magistral, durante al menos una hora, hasta que en el turquesa de su mirada adiviné que no podía ocultar su inquietud. Ella me leyó y susurró:

-No, es mejor que seas tú el que hable primero.-Su sistema telepático sólo podía captar conceptos sencillos, nada de elaborados silogismos como iba yo recomponiendo, como un puzzle, a partir de su división fragmentaria en mi cabecita. Sin embargo, una llamada desde dentro rompió el momento en dos: Neuromante. Era el único que todavía no se había puesto en contacto conmigo para saber de mi recuperación. Por increíble que parezca vi en el rostro de Olimpia una mueca de disgusto; cada día se parecía más a una mujer real.  Pepe sería breve:

-En las catervas axiomáticas de los más enardecidos pero herrumbrosos catafalcos es innegable que siempre subyace un diapasón monocorde a la suave melodía del viagra supeditado al factor de semidesintegración del uranio 238.

-¿Como?

-Es una broma-Era la primera vez que le escuchaba hablar como una persona adulta y razonable-Que me alegro que estés bien. Cuida a la chica. Adiós.-Y cortó la comunicación. Sorprendente.

-De acuerdo,-miré a la cyberjoven-¿qué estaba diciendo?.-Después de dos semanas en el hospital, sin poder conectarme, ese momento me parecía un milagro. Así que iba a saborearlo.-Te diré que estoy bien, muy recuperado de mis heridas. Bueno, de hecho estoy encantado.-Un recuerdo me inundó y, tal como venía la sensación, así la expresé en voz alta-Únicamente un sueño que tuve anoche me dejó una sensación inquietante. Pero te lo contaré más adelante, como Olimpita Freeworld hará con el motivo su turbación. -No sabía si quería contárselo y romper el hechizo “galáctico” de aquel momento. Cambiaría de tema-Lo que sí te diré, por otra parte, es que a mí me parecieron días los que estuve dentro, en la Cyberaventura y no...

-... algunos minutos, como en realidad fueron. Sólo, antes de entrar en Las Zonas Negras, tu reloj interno se ajustó al externo, por eso Bihead pudo contactar en tiempo real, con nosotros.-Envuelta en un vestido rojo fuego, espectacular, estaba más bella que nunca.

-Sí, pero su pretensión fue baladí. Supongo que pretendía retrasar tu hipotético formateado para intentar duplicar tu... llamemos singularidad y reprogramar a otro ser virtual con ella. Pero eso era un autentico disparate.

-¿Qué quieres decir?-Su pregunta se quedó flotando y yo la acaricié con la estela de mi mirada. Su presencia juvenil y vivaz hacía que florecieran en mi curtido corazón magnolias y lilas de infinitos colores.

-Los científicos del laboratorio Gamma de la Virtual Cybernetworks han llegado a sorprendentes conclusiones al analizar tu código. Por alguna razón todavía desconocida posees la particularidad de poder actuar de forma imprevisible-hasta ahí igual que algunos seres virtuales-pero hasta un grado inaudito, casi humano. La proporción es esta: los demás pueden ofrecernos mil posibilidades, todas previamente programadas; tú infinitas. Ellos...un pequeño pueblecito, en el que al final conoces cada rincón, cada flor, cada habitante. Tu mente...un mundo entero. Quizá el soporte sobre el que te grabaron por primera vez poseía un campo electromagnético residual muy fuerte, quizás bases tus pensamientos en una Máquina de Turing1 , nadie lo sabe. El caso es que tu singularidad ha originado dos sucesos contrapuestos y-te aseguro-muy poco comunes.

-Uno ...

-Uno: Por primera vez en la historia, un hombre mató usando de la Realidad Virtual. Consiguió burlar los férreos sistemas de vigilancia, introducirte un virus informático y mediante éste-y a través de ti- modificar los parámetros básicos de control del Sistema Global. Bihead, y como dijo Neptuno, se centraba en alterar la percepción RR o RV de algunos humanos conectados... y eso bastó para matarlos. No veían el logo del águila de alas desplegadas dentro y sí fuera debido a un efecto hipnótico. Una especie de persistencia retiniana, pero mental...

-¿Quieres decir que no saber si estaban navegando o en el Mundo Real los mató? Me imagino que hay cosas que aquí que se encuadran en la más absoluta normalidad y, sin embargo, en tu mundo son mortales...

-Efectivamente, como puede ser lanzarse al vacío desde 15 metros  de altura...

-Juanito...

-Sí, Juanito Andratx. Murió en la sala de la Virtual donde estaba conectado al desnucarse al lanzarse de la camilla-ahora era la joven la que hilaba...

-Se ve que la ... singularidad que se me atribuye ... me hacía más permeable al virus de Bihead. Al parecer siempre la tuve y el mafioso se debió de frotar las manos hasta la incandescencia cuando, además,  me ampliaron mis capacidades para ayudarte en la Cyberaventura...

-Sí, pero todo respondía a un plan preconcebido del “bicerebrudo” que ahora, por cierto, yace preso en el más inmundo calabozo. Incluso, en la Cyberaventura, el mafioso pudo actuar con más libertad: Allí nada ni nadie fue escaneado por los antivirus de Satán, debido a lo experimental del evento-Fui brusco y la pillé desprevenida-¿Por qué estás triste, Olimpia?

-No, ya te he dicho que hablaremos de ello más adelante. Cuéntame primero acerca del segundo y extraño suceso que ha originado mi singularidad. Dos...

-No, eso sí que no. Prefiero incluso contarte primero mi sueño insólito.

-¿Me has dicho que lo tuviste en el hospital?

-Sí, esta noche pasada. Creo que me influyó la adivinanza de Bihead, en la Fase Uno del Proyecto Riesgo, acerca del filósofo Chuang-Tzu. Dime, Olimpia, ¿Crees en los universos paralelos...?-La palma  de mi mano extendida hacia ella, hacia delante detuvo su respuesta. Los knowbots-por defecto-no saben qué son las preguntas retóricas y tienen a contestar todo, incluso Olimpia. Pero pueden aprender, y más ella...

-Una niña o un niño, no estoy seguro. Debe tener unas diez primaveras ... pero posee un poder infinito. Tiene delante una grandísima pantalla y dentro ... ¿el mundo? Trenzas larguísimas salen de su cabeza, hasta una caja. Las trenzas son importantes pues le transmiten las emociones de los personajes de su universo de papel. Algo gira incesantemente dentro de la caja, que es transparente, pero lo hace tan rápido que no sé lo que es. El mundo entero cabe en la pantalla y ella puede controlarlo. Aunque no del todo puesto él ó ella ha decidido que todo sea como un juego. Tiene que tomar decisiones constantemente hasta llegar a un objetivo...



Cl cl



 ...Hay veces que se equivoca y es penalizada. Transcurren los días y él ó ella juega sin descanso. Un amigo suyo, otro niño, lo hace sólo ocasionalmente. Y su ayuda es inestimable, le ayuda mucho en el juego. El niño ó la niña posee un rostro de piedra inmune a las emociones, pero hondos sentimientos la acompañan en su interior. Ella ó él, se introduce en el mundo adquiriendo mil disfraces y actúa en pos del objetivo.

-Pero, todo tu sueño, hasta el momento es inocente. ¿Por que te provoca sensaciones inquietantes?- Interrumpió Olimpia detrás de su sonrisa invencible. Aun sonriendo percibo su tristeza.

-Pues, por el final del sueño. La niña o niño ha conseguido su objetivo y está feliz. Pero uno de los protagonistas de su mundo tiene que morir de un modo dramático. Y se queda triste. Muy, muy triste. De hecho le afectaría para siempre.-La joven knowbot pareció turbada pero acertó a expresar:

-Bueno, eso es sólo un sueño, como decís los humanos.

-Sí, es cierto es una tontería que me haya influido tanto, pero no sé... Con lo contento que debía estar por hacer resuelto el caso... Y sobre todo por estar aquí contigo... Pero tu honda tristeza me tiene... ¡¡desconcertado!!  ¿ME QUIERES DECIR QUE DIABLOS TE SUCEDE? Un momento, creo adivinar que es.

-¿Ah sí?- Bueno, señor Harrison Paris: demuéstrame lo intuitivo y empático que puedes llegar a ser...

-No hay que ser un genio para adivinar que te pesa haber participado, aunque de forma involuntaria e indirecta, en todas esas muertes.

-Efectivamente, pero tú no sabes hasta que punto. No tienes ni idea.

-Involuntaria e indirectamente, Olimpia.

-Ya, lo sé, pero a pesar de lo que dices me siento corresponsable de lo sucedido. Si nunca me hubiesen creado toda esa gente estaría ahora viva. Pero eso, ahora, no es lo peor...

-¿Qué es ahora lo peor-

-Pues ... que todo puede volver a suceder. Yo sigo siendo...singular. Debiste matarme Harrison.

-¿Pero que estás diciendo? Eso es imposible. No tienes que preocuparte por ello. Hablaré con Sujiro y arreglaré todo.

-Pues ya me contarás cómo. Soy, al parecer un espécimen único. Mi copia de seguridad no posee la singularidad que me caracteriza, luego si me borran y recuperan la copia no seré yo...será otra. Es como un clon humano...

-Pero no te tienen que borrar de ningún sitio, ¡Maldita sea! No quiero que mueras. Es la primera vez en mi vida que siento esto por alguien...

-Es la primera vez en mi vida que siento esto por alguien... - repitió ella y entonces nos fundimos en un beso etéreo y eterno, mil veces más profundo que el que me dio en la cyberaventura para animarme. El mar, en su puesto, testigo mudo de aquella situación inaudita y maravillosa, al mismo tiempo. Un mar quizá resumen de todos los más bellos océanos que mis recuerdos alcanzaban. Una galaxia entera nos miraba, asimismo, como el ojo de una deidad infinita; contempló durante toda la noche como nos amábamos.

 Pasé entonces de tocar en cielo con los dedos a sumergir mi corazón nuevamente en las tinieblas más lúgubres. Fue cuando habló. Nunca olvidaré su mirada de hielo y sus palabras malditas, penetrándome como una fría daga.

-Esta ha sido mi última noche, Harri. Mi última noche como ser pensante.-Dos segundos inmóvil y siguió hablando-Acabo de diseñar un algoritmo matemático complejo que colapsará mi memoria, mis recuerdos, hasta originar un recalentamiento en el biosoporte cuántico que me alberga... y que será mortal de necesidad. Sin información alguna en mi sector de arranque mis capacidades y aptitudes también sufrirán un colapso que los reseteará. Sé que es difícil, pero quiero que intentes no estar triste. Piensa que ya cumplí mi misión como ser, que fue serviros a Neuromante y a ti. Pero eso se ha acabado.-Yo la miraba incrédulo, casi sin escucharla.-Un celebre poeta español llamado Antonio Machado dijo alguna vez: “No tenemos que temer a la muerte, puesto cuando nosotros somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos”. Me aferro a la lógica implacable de esa cita para no tener miedo a la no-existencia. No tengo miedo, Harrison.

-No.-No podía ser cierto. No existía ningún caso... no existía ningún caso que... Ella no tenía miedo pero yo tenía pánico a perderla. Iba a implorar a un ser que no existía realmente que no dejase de existir, por ambiguo que sonase:-Por favor. No lo hagas, Olimpia. Te he dicho que todo se puede...

-La decisión está tomada. Quiero que sepas que estoy seguro que jamás ningún ser virtual o robótico creado por el ser humano sintió, en el más estricto sentido de la palabra, como yo lo he hecho por ti. Siento infinitamente el daño que te voy a causar pero te aseguro que no hay alternativa.

 Una segunda llamada, bastante inoportuna, por cierto, volvió a penetrar el silencio con su estrepitoso zumbido. ¿Cogerla o no cogerla? Esa era la cuestión.


Cl cl



Bueno, en realidad no había ninguna cuestión. Ni siquiera me molesté en mirar quien era en el dial; simplemente dije:

-Desactivar llamadas entrantes.-No estaba para nadie. Estaba tan ensimismado que nunca más recordaría esa llamada. Que más daba.

 Miré entonces a la chica. Vi en ese preciso instante la determinación inquebrantable en su decisión. Nada en el mundo podría evitarlo... Ella me dio entonces su frágil mano perfecta, de porcelana, y apretó al límite al decir:

Te quiero, Harrison Paris-Y entonces desapareció.

 Ningún efecto especial.



 Sin embargo, además de mi tremendo dolor, algo muy extraño sucedió en el momento de disolverse en el aire. Como un cataclismo magistral sacudió toda la escena: la ballena emergió asustada de las aguas y dijo con una voz tan aguda, que sólo los otros cetáceos o un sónar podrían escucharla. Sin embargo, yo pude percibirlo perfectamente:

-No, no, no.-Y luego se quedó sollozando.

 Así tenía que ser y así fue. Es como si yo lo supiera, como si yo lo hubiese sabido siempre. Intuitivamente miré por un segundo el botón de deshacer pero supe al instante que así no podría recuperarla. Desharía la escena pero ella, sencillamente, ya no estaría. Me acordé entonces de aquella escena de la cyberaventura, los dos corriendo por el agua: ¿Quién sabe que sucedió? Quizá aquello era un posible futuro que pudo ser y nunca fue. Quizá en otro universo paralelo...
Ningún efecto especial.

 Recuerdo que la ballena se quedó llorando toda la noche...igual que yo.

 Olimpia Freeworld desapareció de repente de mi vista y de mi vida para no volver jamás.




* * *




  Sujiro Yashimito murió asesinado por una semana después de la muerte de Olimpia.  Su crimen nunca se resolvió pero infinidad de facciones, sectas y particulares quisieron atribuirse su autoría. Fue entonces cuando tiré la pluma de Julita, - ¿Cómo pudo ayudarme a la hora de recordar el apellido de Sujiro?-que ya me había servido bastante... pero no lo suficiente. El Proyecto Riesgo resultó un éxito y un fracaso. Un éxito en cuanto cumplió sus objetivos; ahondar hasta el límite en las sensaciones humanas dentro de la Red. Un fracaso porque, cuando se destapó publicamente el asunto de las muertes y de mi “voluntariedad obligatoria” en el experimento; por aclamación popular se pidió que la Meganet permaneciera tal y como estaba. La ausencia de Olimpia me dolió más que ninguna perdida humana que jamás padecí, sin embargo, aprendí a superarlo. Muy lentamente, eso sí. Su frescura permanece indemne en su clon digitalizado, en su copia de seguridad que recuperamos para encarnar a mi nuevo knowbot. No es ella. No lo es. A veces me dan ganas de contarle lo sucedido pero no lo hago. La miro, a menudo, dispuesto a hacerlo pero me detiene la ausencia vital del fondo de su mirada turquesa. No es Olimpia Freeworld. No lo es. No posee su magia, ni su intuición, sin embargo, distrae a mi soledad en las frías noches del cyberespacio, en las que todavía escucho, de vez en cuando, a la ballena sollozar.

Alan Turing, matemático londinense nacido en 1912 que consagró su vida en diseñar modelos matemáticos de inteligencia artificial. En su “La base química de la Morfogénesis” se sientan las bases de todos los futuros modelos biológicos basados en ecuaciones diferenciales y en derivadas parciales. En su modelo se explica la formación de estructuras biológicas como resultado de procedimientos físico-químicos en vez de en la selección natural. En 1950 describió el “Test de Turing”, prueba para determinar si una máquina es realmente inteligente. (Nota del A.)