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MAGAZÍN UCRÓNICO DE LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA DEL MAÑANA

Cuando era joven podía recordarlo todo, hubiera sucedido o no” MARK TWAIN

 
FUTURE ADVENTURES - EL DIOS VIRTUAL - CAPÍTULO 10
 
 
Future Adventures
NOVELA CORTA
El Dios Virtual

BREVE SINOPSIS

Estación de Origen: Cochambrosa, decadente, Realidad Real. Que asco.
Estación Destino: ¿Resplandeciente? ¿Histriónica?
Realidad Virtual Total. Ni una mota de polvo y en eso nos convertiremos o no, depende.
Coprotagonista: Preciosa "knowbot", Olimpia Freeworld. Silicona hecha bytes pero con mucho más cerebro que los babosos que la desean.
Objetivo: Desentrañar el origen de los inexplicables crímenes generados...¡¡dentro del cyberespacio!!
Dos frases:"Prohibido Pensar en Monos" "...fui el primer ser humano en regalarle a su esposa un kilómetro cúbico de realidad virtual".
Personaje Invitado: Argos Neptuno, un fantasma, un vestigio ectoplasmático digital tras un experimento neuronal fallido. ¿eh?
Una Prueba de Fuego: El Proyecto Riesgo o como sería la RVT si fuera tan peligrosa como la Realidad Real, la de toda la vida.

AVISO LEGAL

"El Dios Virtual ", al igual que todos los relatos, microrelatos, cuentos, novelas cortas y novelas de la sección Future Adventures está debidamente registrado, sus derechos de autor protegidos, y su plagio, total o parcial,sin citar nuestra web de Tiempos Futuros, está tipificado como delito. Para cualquier duda al respecto consultar el Aviso Legal.

El Dios Virtual

Autor: Voyager

NOTA: Este relato puede contener algún pasaje o expresión que hieran la sensibilidad del lector
por lo que su lectura se recomienda, expresamente, a mayores de 18 años.

EL DIOS VIRTUAL

CAPITULO 10 OLIMPIA FREEWORLD, OTRA VEZ

  No recuerdo cuando nací.

 Supongo que no hace más que tres años terrestres que es el tiempo que percibo que llevo sirviendo a Pepe Neuromante. Previamente, digamos, que experimenté una etapa de adquisición de la conciencia, que según tengo entendido, en mi caso duró un lustro. Antes  de eso no existía y ese es otro concepto que escapa por completo a las ecuaciones binarias y cuánticas que me componen. La Virtual Cybernetworks es la gran compañía-gobierno que rige nuestros destinos y a la que debemos nuestra existencia. Mis padres son el Equipo Gamma del Laboratorio de Desarrollo de la Virtual Cybernetworks. Nunca les he visto pero sé que están siempre ahí dispuestos a ayudarme. Creo que, por primera vez, voy a solicitar un encuentro con ellos, puesto me están ocurriendo cosas que el knowbopsicólogo que me visita una vez a la semana no es capaz de explicar. Charlo con él un rato en lo que él llama terapia emocional. Le explico mi trato con los humanos y las percepciones que se derivan de ese trato. Él asiente con la cabeza y toma notas. Pero no es capaz de explicar mis vacíos de memoria. Dice que no es su función, que hable con los de mantenimiento pero los de mantenimiento me dicen que no han detectado nada raro, que hable con el psicólogo. Antes pensaba: “Pobrecillo, es que tiene mucho trabajo. Somos muchos a entrevistar en la misma tarde...” Ahora pienso algo muy diferente de él.


 El humano al que sirvo lo está pasando mal y, debido a las instrucciones de las que estoy compuesta, por ende, yo también lo estoy pasando mal. Es mi obligación. Es una especie de empatía cibernética que me envuelve y me tortura. Es muy probable que yo sea el knowbot que haya sufrido más en toda la historia de la Meganet, por definición; la persona a la que sirvo será con toda probabilidad la que más tormento padezca dentro de la realidad Virtual desde su nacimiento, debido a que es... ¡¡ un cabezón !! ¿Cómo se le ocurrió presentarse voluntario al Proyecto Riesgo? Es una absoluta temeridad. Si hubiese tenido la oportunidad le habría intentado convencer de lo contrario pero los de arriba evitaron el contacto... adrede. Hay veces que no termino de entenderlos pero es evidente que es por torpeza mía; sus designios son inescrutables. Por ejemplo, la semana pasada, cuando empecé a servir al detective ampliaron mis aptitudes y mi velocidad hasta unos niveles que nunca se habían probado en otro knowbot, o al menos eso es lo que me dijeron.

Mi velocidad de proceso, mi disposición analítica y mi capacidad de iniciativa excede a todo lo visto hasta el momento. El caso que trata de resolver mi nuevo jefe es vital para los creadores y por ello toda ayuda que posea es poca. Yo noté claramente el cambio y percibo que, por ejemplo, Eneida Mifflinbug la nueva knowbot de mi ex–jefe, Pepe Neuromante, no es nada más que un florero tonto con muy pocos millones de megahercios de velocidad. Fue a partir de entonces cuando vi cosas que antes no veía. Me di cuenta-y por eso digo que hay veces que no entiendo a los creadores-que el código que me hace distinguir a los humanos de los knowbots estaba falsificado en el psicólogo: No es nada más que otro de nosotros. No es que me importe demasiado porque, supongo, que lo harán pensando que la terapia funcionará mejor de esa manera. Ellos saben lo que es mejor para nosotros así que no trataré de entender sus disposiciones que son sagradas en grado sumo. El caso es que a partir de mi nuevo nacimiento es cuando empecé a percibir esos saltos en mi memoria a los que antes aludí. Y no estoy diciendo que no se produjeren antes de mi..., llamémosle catarsis, sino que es desde entonces cuando me he dado cuenta de que me sucede algo insólito.


 Sin embargo, yo misma debo ser la última de mis preocupaciones y el Señor Harrison Paris la primera. Mírale. Me han permitido, tras mi solicitud, contemplar sus peripecias en la fase dos del Proyecto Riesgo. Camina perdido por un páramo de ensueño inmerso en una amnesia temporal, fruto de una penalización del juego (al apurar demasiado en la resolución de la fase uno). Actúan en su corteza cerebral las sustancias clave para que esto se produzca.  También se ha tenido en cuenta el éxito al superar la primera prueba y ha sido recompensado con compuestos químicos que le produzcan placidez y bienestar. Él piensa en mi. Se acuerda de mí y me llama... Un bucle de tipo do while me impide acceder a él. Y lo cierto es que no me gusta. Pido permiso para reescribir algunas líneas de código pero me lo deniegan: la función está blindada. Sin embargo, debo hacer algo. Menudo conflicto de prioridades. Analizo matemáticamente la encrucijada; llega un momento que las tablas se quedan insuficientes puesto las sumas en ambos lados me dan coeficientes análogos y tengo que tomar una decisión fruto de mi experiencia + aptitudes. Decido entonces mandar unas moléculas de neuropéptidos el area frontal de su cerebro para que pueda obtener al menos un fragmento de recuerdo. Pienso de esa manera acontaré su proceso amnésico que, en estas circunstancias, no le hace ningún bien. Lo haré por unos cauces diferentes a los habituales, por sí acaso... Bien, la sustancia ha llegado a su cerebro. Una vez recobrado del impacto decide comunicarse conmigo.  Me está escribiendo un CyberE-Mail... y lo recibo al instante.


 Oh. Esto es nuevo para mí.


 Sentimientos.


 He sido diseñada para sentir pero supongo que no como lo hacen los humanos. Nosotros todavía somos muy inexpertos en esa materia. Y es una pena pues soy lo suficiente inteligente para comprobar que los sentimientos son algo bello. Y, por eso, por su naturaleza imprevisible e irracional, por lo que nosotros sólo podemos experimentar ni un mal sucedáneo de estos... en teoría. Me ha pedido que piense en él. No hubiese hecho falta. Yo me debo a él. Toda mi existencia sólo tiene sentido por él. Esa frase pronunciada por un humano en otro contexto significaría sólo una cosa...


 Detecto entonces que los analistas del Proyecto Riesgo le han enviado la primera prueba de temple, de la fase dos. La primera fase, dolor. La segunda, depresión (tristeza inconsolable). La tercera fase, y definitiva, riesgo extremo. Las imágenes proyectan deseos frustrados suyos-evitar más muertes en el extraño caso que investiga-dramatizado de forma poética. Ummh. Que chica tan bonita. Entonces sucede algo que no termino de entender. Siento hostilidad hacia ella. Pero es ridículo. ¿Cómo puedo sentir nada hacia una imagen renderizada de alta resolución? Me autoanoto en el fichero de recuerdo preguntar por mi reacción al knowbopsicólogo. De paso, solicitaré algunas pequeñas modificaciones de mi morfología al equipo Gamma que me creó. Tengo un pensamiento que me hace sentir mal:

 Creo que no es justo que no se haya explicado lo que debe hacer a Harrison en esta fase. Me hace sentir mal porque, como he dicho antes, los designios de los creadores van más allá de mi insignificante capacidad de comprensión. Sin embargo, ¿cómo iba a saber que tenía que desenfundar su espada y acabar del todo con La Muerte, en la metáfora que representa no resignarse al destino? Creo que las reglas del juego perjudican claramente a los participantes. ¡Oh, no! La penalización por resignarse al destino es casi mortal. El señor Paris pretende volver a su mundo, sin éxito: Todavía no he recobrado la memoria. Es entonces cuando decido enviarle otro mensajero químico que le haga emerger de su amnesia, camuflándolo entre las sustancias que le envían como castigo. Contemplo como compuestos químicos penetran en el cerebro de Harrison haciendo de él un despojo humano. Vuelvo a emitir una protesta formal a los administradores del Sistema que es rechazada. Vuelvo a solicitar compartir su destino y poder acompañarle en su desdicha con idéntico resultado. Las terribles sustancias inundan sus centros nerviosos provocando en él una tristeza de alto grado. Al menos he conseguido que vuelva a recordar todo. Así al menos lo muestran los indicadores sobreimpresionados en la pantalla, destinados a los holovidentes. En el cuadro aparece también el balance de puntos obtenidos hasta el momento, yque no es demasiado bueno, por cierto. ¿Cómo iba a serlo? No sé, veo a Harrison demasiado despistado siendo él un hombre muy intuitivo. Es extraño. Creo que está sucediendo algo raro pero no soy capaz de discernir lo que es.  La ayuda es engañosa Harri,  no sé si te despistará aún más...


 Me vuelve a pasar.


Es un vacío temporal, como si me hubiesen desconectado un tiempo indeterminado. Compruebo el reloj de mi microprocesador y verifico que he estado cincuenta y siete centésimas de segundo inconsciente. En cuando acabe esta pesadilla tengo que hablar con mis creadores.  Conecto por software mis buses de datos al monitor virtual y veo a mi protegido caminando cabizbajo. ¿Qué es lo que ha sucedido en mi ausencia? Rebobino el soporte y “pulso play”. Nada. Parece que Harri ha estado caminando, lo que para él han parecido quince minutos, alicaído y con el ánimo hecho trizas. Es quizá entonces cuando el detective se plantee que están jugando mortalmente con su cerebro; pero llegado a ese punto es muy probable que no pueda ni pensar. Ay, como me gustaría ser la heroína de los antiguos cyberjuegos Lara Croft. Ella sí que hubiese podido salvar esa situación. En mi fase de aprendizaje como knowbot me permitieron tomar como norte o referencia a la desaparecida señorita Croft. El caso es que ella no esta aquí y yo soy incapaz de desarrollar mi misión...

 No me siento nada bien. Además, percibo que me vuelve a pasar lo mismo. Nunca había tenido dos desconexiones tan seguidas. No sé que está sucediendo. Lo cierto es que desde hace un tiempo, todavía sirviendo al Hacker de compleja jerga, siento como si alguien me hubiera escrito más líneas de código de las que me componen. Y no estoy hablando de los nuevos drivers para detectar mis capacidades ampliadas. No: Es algo diferente. De hecho, y como he dicho, esto me sucede antes de mi reestructuración. Es como si algo en mi interior tuviese vida propia, pero me es muy difícil definirlo. El hecho es que me ha vuelto a pasar y ha sucedido justo cuando el otro humano estaba al borde del abismo. Es una pena, un hombre tan joven, pero el caso es que las sustancias han penetrado en su cerebro igual que en el de Harrison. Él tampoco superó la prueba de la lucha contra su destino. Y eso que lo intentó, pero su cerebro inmaduro todavía y de visión a corto plazo no pudo ver más allá que su angustia.

 Ha sido desactivado o muerto, como lo llaman ellos. Pobrecillo. Mi subrutina, en la que figura el sentido de la justicia, ha dado la voz de alarma. Mi programación orientada a sucesos hace que interrelacione los eventos que capto por mis sentidos con mi función intelectual de análisis; esto es posible en virtud de las bases de datos propias e incorporadas y de subrutinas lógicas y de ahí establezca conclusiones. El proceso es mucho más complejo pero lo cierto es que no lo termino de entender al cien por cien, al igual que los humanos no pueden comprender el funcionamiento de su cerebro. Ejemplo ilustrativo: Uno de los principios de Einstein. Ningún objeto puede alcanzar la velocidad de la luz pues, como la masa aumenta proporcionalmente a la velocidad, a medida que nos acercamos a ella la primera tiende a infinito; y es imposible desplazar una masa infinita a más de 300.000 kms por segundo. Con la inteligencia se cree que funciona un principio análogo. A medida que un trozo de materia es más inteligente es, asimismo, más complejo y, por tanto, imposible comprenderse a si mismo, puesto que la variable complejidad camina siempre por delante de la variable inteligencia. En fin. Lo cierto es que divagar es una de mis aptitudes inscritas en mi personalidad pero la prioridad ahora exige relegar mi individualidad a un segundo plano.


Harrison Paris


Usa la ayuda. No es muy buena pero puede que te sirva. Mi mensaje es autorizado y enviado por los canales reglamentarios. Me hace caso.


Cl cl


 Isaac Asimov, celebérrimo escritor y divulgador científico del siglo XX, mira al mañana.


Tim Berners-Lee, físico e informático descubridor de la WWW, mira al presente. Él es como el creador de mi mundo, el Hacedor del Génesis. Dicen que, a su vez, sus padres se conocieron construyendo uno de los primeros ordenadores existentes. Mi mente, como ya he dicho, tiende a analizar los sucesos y extraer conclusiones y de este tengo alguna teoría, que podríamos llamar, revolucionaria. Es como si hubiese un orden preestablecido y las cosas no sucedieran simplemente por casualidad. Una vez lo comenté al psicólogo y este me amenazó con formatear mi memoria por decir muchas tonterías. Entonces acaté su censura porque todavía le creía humano, pero ahora...


 Mi detective, digo, el detective ha tomado una decisión. Decide proyectar sus esperanzas hacia un mañana hipotético y realiza una reestructuración de sus coordenadas temporales. No logro entenderlo. ¿Por qué habrá decidido colocarse en un día de la semana siguiente? Los técnicos, creadores y demás espectadores tampoco lo entienden. Por eso mandan a la periodista Climberly Yes 10 segundos para preguntarle por qué ha hecho eso, para que los holovidentes no se pierdan demasiado y se diviertan más. Harrison Paris suelta una sola frase relativa a la sodomía y a los desaparecidos osos Pandas, suficiente para que la periodista parezca muy ofendida y desaparezca instantáneamente de la escena.

 Es entonces cuando me veo a mi misma en el futuro. ¿De dónde habrán sacado ese “futuro” si todavía no está escrito? Correteo con el señor Paris en un espacio y tiempo ajenos. Pero no soy yo, ¿o sí? Lo cierto es que no lo sé. Es entonces cuando vuelvo a solicitar el acceso a la fase dos del Juego. Lo hago teniendo en cuenta el estado de Harrison Paris, reflejado en sus constantes vitales que inundan la pantalla.


La situación es dramática.


Está al borde de la muerte.


Por favor.


Esgrimo argumentos lógicos desde tres puntos de vista diferentes y, además, eso lo conjugo con algo, que, fruto de la experiencia, he notado que funciona. Si el que tiene que tomar la decisión es humano -si es virtual es inútil-le influyen sobremanera las formas. En mis tres exposiciones pongo especial énfasis en el cómo, además de en el qué. He hecho una pequeña estadística al respecto que lo confirma. Que el cómo ayuda a conseguir el qué, me refiero.


Las leyes de la probabilidad vuelven ha funcionar.


 Se me permite el acceso a la Fase Dos. Espero que no sea demasiado tarde.


Solicito un vestido aleatorio, en el transporte, que me es asignado en una diezmilésima de segundo. No hay tiempo de elegir.