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MAGAZÍN UCRÓNICO DE LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA DEL MAÑANA

“La vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada” SÉNECA

 
FUTURE ADVENTURES - EL DIOS VIRTUAL - CAPÍTULO 1
 
 
Future Adventures
NOVELA CORTA
El Dios Virtual

BREVE SINOPSIS

Estación de Origen: Cochambrosa, decadente, Realidad Real. Que asco.
Estación Destino: ¿Resplandeciente? ¿Histriónica?
Realidad Virtual Total. Ni una mota de polvo y en eso nos convertiremos o no, depende.
Coprotagonista: Preciosa "knowbot", Olimpia Freeworld. Silicona hecha bytes pero con mucho más cerebro que los babosos que la desean.
Objetivo: Desentrañar el origen de los inexplicables crímenes generados...¡¡dentro del cyberespacio!!
Dos frases:"Prohibido Pensar en Monos" "...fui el primer ser humano en regalarle a su esposa un kilómetro cúbico de realidad virtual".
Personaje Invitado: Argos Neptuno, un fantasma, un vestigio ectoplasmático digital tras un experimento neuronal fallido. ¿eh?
Una Prueba de Fuego: El Proyecto Riesgo o como sería la RVT si fuera tan peligrosa como la Realidad Real, la de toda la vida.

AVISO LEGAL

"El Dios Virtual ", al igual que todos los relatos, microrelatos, cuentos, novelas cortas y novelas de la sección Future Adventures está debidamente registrado, sus derechos de autor protegidos, y su plagio, total o parcial,sin citar nuestra web de Tiempos Futuros, está tipificado como delito. Para cualquier duda al respecto consultar el Aviso Legal.

El Dios Virtual

Autor: Voyager

NOTA: Este relato puede contener algún pasaje o expresión que hieran la sensibilidad del lector
por lo que su lectura se recomienda, expresamente, a mayores de 18 años.


EL DIOS VIRTUAL

CAPiTULO 1:  OLIMPIA

-Bienvenido al futuro.


  Olimpia Freeworld posee unos preciosos ojillos turquesa que sonríen a la par que sus labios, de intenso carmín coloreados. Olimpia Freeworld habita en un océano de belleza interminable sumergida en el eco de su propia fragancia a flores recién cortadas. Olimpia Freeworld es pequeña y vivaz y siempre que me recibe lleva un vestido diferente; jamás repite. Hoy ciñe un modelito sedoso de flores celestes que le cae perfecto por encima de sus rodillas de nácar. Olimpia Freeworld camina descalza sin mirar atrás por un estrecho sendero de arena cobriza. El sendero está jalonado por una selva tropical de inaudita frondosidad y diez mil matices de verde que la pintan; yo, por supuesto, la sigo sin rechistar.

-El señor Neuromante tiene hoy jaqueca pero le recibirá con gusto, señor Paris.-Dice sin volverse desde su espalda atigrada por la luz que se filtra entre las hojas - ¿Y qué día el ente no tiene jaqueca?, pienso. Para mí es evidente que esto constituye un estímulo para él, un modo de vida. La vegetación y el calor son muy densos, casi sólidos. Los mosquitos rondan sin picar; no podría ser de otra manera. La luz que se derrama entre los gigantes baobabs parece de otra Edad del mundo y atraviesa con esfuerzo una humedad del aire del mil por ciento. Yo sigo a duras penas el halo de jazmines que deja la joven entre manglanos y plátanos, charcas de nenúfares y guacamayos de cuatro colores. Más allá de la ciénaga observo algo insólito. Una nave espacial abandonada que parece ocupar su propio tiempo y espacio ajenos a los nuestros, su propio recuerdo congelado en el momento exacto que se estrelló. Las losetas de kevlar del escudo térmico de proa es lo único que permanece incólume frente al resto devastado por el impacto y la lluvia de siglos. La  madreselva y las raíces centenarias han tomado el navío estelar usurpando ese espacio físico sagrado y envolviendo, al tiempo, su historia ignota que jamás conoceremos...

  El eco de los gritos desaforados de alguna fiera apareándose reverbera de forma fantasmagórica, casi irreal y me rescata de mi perplejidad. Sigo mi camino. Sílabas de agua sobre piedra de una cascada invisible. Varias miradas no humanas encuentran la mía en el límite surrealista de mi imaginación, o quizá en la realidad.  La espesura se detiene bruscamente y aparecemos en un patio arenoso pero llano de un templo maya semiderruido. Una pirámide escalonada al fondo se yergue desafiante pero callada. La vegetación ha crecido indómita entre las díscolas grietas del granito. Los dioses esculpidos me miran desde su prisión pétrea aunque permanezco indemne a su influjo metafísico. Inscripciones ilegibles cinceladas en quechua, con extraños grifos numerales, sobre las paredes entorchadas.  Silencio. Silencio absoluto, como traído de otra parte, de otro tiempo.  En el centro del cielo gravita el sol y una unidad astronómica más abajo también se mantiene ingrávido, a dos metros sobre los escorpiones, en la posición del loto, desnudo y con los ojos cerrados, Pepe Neuromante.  Creo que sacó su apellido de cierto libro antiguo que versaba sobre la realidad virtual aunque el detalle, en verdad,  me importa un comino. Antes de que Olimpia Freeworld desaparezca difumino mi filtro cerebral  y pienso la sempiterna pregunta, con la intensidad necesaria, para que ella la capte y,  por supuesto, se ruborice. Eso me divierte:


-No, señor Paris: mister Neuromante no “me pasa por ninguna piedra”; ¿no ve que aquí, salvo el templo,  hay sobre todo árboles y vegetación?-añade sonriendo, con sus brazos en jarras, desde su rostro homérico: -¿Qué le hace pensar que la misma pregunta formulada en veinte escenarios diferentes va a tener diferentes respuestas?-pregunta al tiempo que se despide con su mano de porcelana. La chica vuelve por sus pasos con andares felinos.


-Vivimos en un universo impredecible en el que el caos acecha siempre detrás del horizonte y las leyes de la física y las de la causalidad no valen un pimiento, señorita....


-"Harrison, Harrison Paris, dichosos mis pensamientos. La moza ya no puede oírte así que ahórrate tus patrañas metafísicas."-Eso es lo que el señor Neuromante quiere decir, pero no lo expresa así. Mi amigo es un personaje muy singular; vive en tal estadio espiritual que es muy difícil de interpretar, y casi de definir, por el resto de los mortales. Que está como una puñetera cabra, vamos. Lo que he hecho ha sido traducir lo que en realidad ha dicho:


-“Bendita Ciudad de la Luz, desaforados en una dimensión coautora de las flores oceánicas y concupiscentes y sin nexo birreal de los graznidos de una primavera eterna y chorreante de frivolidad y de buenos pero sudorosos palabros inmersos en www.dios.com.”

  Todo es acostumbrarse. “Bendita Ciudad de la Luz” podría interpretarse, con mucha imaginación, como: “Querido Paris”. Lo de  “desaforados en una dimensión coautora de las flores oceánicas” con bastante clarividencia podría interpretarse como “sin lugar o foro en una situación en la que Olimpia, envuelta en su vestido floreado, es protagonista”. A su jeroglífica jerga tendríamos que añadir un handicap más en cuanto a la inteligibilidad concierne; hablaba tan bajo que no creo que le escuchara ni el cuello de su camisa, caso de haber llevado.


-¿Buenos días o buenas tardes?-Pregunto mirando de refilón la posición del astro incandescente y sin esperar nada a cambio. -Me gusta el entorno que te has buscado hoy.-Un rápido vistazo a las ruinas precolombinas. Sí. En el extremo más alejado del templo los veo. Allí flotan cinco rectángulos sombreados.  Salir, Deshacer, Rehacer, Ir a, E-mail, -cada uno con su inscripción-que me son condenadamente familiares.  Como de momento no preciso de ellos los hago caso omiso. -Me vas a permitir que me ahorre los formulismos de rigor y te cuente el motivo de mi visita: Información. Información para una misión. Necesito ayuda.-Pepe y yo nos conocíamos hacía tiempo y de vez en cuando yo le exprimía, en la medida de lo posible. Él no necesita nada de mí, naturalmente. ¡ Diablos ¡ Olvidé presentarme. Se presenta Harrison Paris, un investigador privado sin escrúpulos que se arrima al sol que más calienta... aunque esté pixelizado. En este caso el astro más poderoso es la compañía más grande del Sistema. Nos guste o no también es la más importante en nuestras vidas puesto que rige nuestros destinos después de la Primera Guerra Virtual.


-Se trata de un jaleo tremendo que se ha formado en la Virtual Cybernetworks. Sí, ya sé lo que piensas y has acertado: Esta vez trabajo para ellos. Acepté el trabajo sin leer siquiera la letra pequeña porque soy un mercen…digo un profesional, así de claro-Pepe sigue inmóvil, con los párpados sellados, pero sus labios esbozan en respuesta a mi afirmación, esta vez un poquito más alto:


-“El labriego que convive con la sed iconoclasta del marxismo hegeliano siempre esconde en la iniquidad de sus goznes grasientos un Pentium a 10000 megahercios amables pero abyectos en la paradoja amarilla huevo en la que el publico asistente y su puta madre estábamos pensando de forma triangular”-o en otras palabras, que no le hacía ni maldita gracia que estuviera en nómina de la “gran compañía”.  Le disgustaba en grado sumo incluso si tenemos en cuenta que él también, de alguna manera, existía en su formato actual gracias a ellos. Un loco, un hacker desquiciado con carnet de “legal”. Un DVD enciclopédico con patas acerca de lo que ocurría dentro. Su identidad: desconocida. Por su aspecto un lama tibetano de libro con la cabeza rasurada. Pero quién sabe. Quizá un maldito niño californiano, nieto de algún genio de la Generación X de Silicon Valley, o un denostado científico de ciento cincuenta años de las ex-repúblicas soviéticas: Quizá nunca lo sepa.


-Ya lo sé, “don Neuras”: me has quitado las palabras de la boca. No es manjar de mi predilección pero los “problemas” que yo intento resolver no sólo acucian a las personas decentes de a pie. -Si me estaban escuchando- lo cual era muy probable-... ¡ al carajo !

 En ese momento me fijo en uno de los incansables aracranes que rondan mis pies y observo en su diminuto caparazón el inequívoco logotipo de la Virtual Cybernetworks en estado alfa o activo; no puede ser de otra manera. Acto seguido toda la escena gira 360º-conmigo como eje- para volver a quedarse en su posición original. No concedo al detalle la mínima atención puesto que yo, como todo el mundo, estoy muy acostumbrado. Si en ese instante no hubiese mirado al suelo ellos ya se habrían encargado de que viera el logotipo de otro modo; es La Ley. Me dirijo a mi mefistofélico interlocutor y le interrumpo antes de que suelte otro monólogo indescifrable:

-Cállate que te sigo contando: El problema todavía está localizado pero pronto puede estar fuera de control.  Un virus introducido en los centros clave que está causando estragos. Quién o qué, no lo sé.  Ya han habido varios muertos. Me refiero a humanos, no a knowbots ni a programas. Y como eso a la Virtual le importa cuatro higas no han reaccionado hasta que el que ha caído ha sido el mismísimo vicepresidente del consejo de administración. El público, ignorante, como siempre, pero la VNN lo difundirá nada más enterarse, o incluso... antes. La forma de morir del pez gordo no pudo ser más humillante.-A todo esto el impresentable de mi amigo sigue inmóvil con sus melenas y barba mesiánicas, aunque receptivo. Pero detrás de ese aspecto de faquir yonqui tragasables yo sé que se escondía uno de los seres mejores informados de la Web. Quizá por eso aguanto esa casi inextricable y absurda jerga que muy pocos entendemos.


-Alejandro Lafayette, el segundo presidente de Los Estados Unidos de Europa ya lo dijo en la Conferencia de Río de Janeiro del año 26. “...La fusión de la Realidad Virtual Total y del macrocosmos llamado Internet2 ha sido uno de los avances más importantes en la historia de la humanidad pero, como todos los descubrimientos, es imposible predecir el uso que de ellos va a hacer el hombre. La resultante muchas veces será empleada para satisfacer los instintos más bajos...”


-“Una mierda pinchada en un palo”.-Acierta el Neuro antes de dejarme terminar. También es su peculiar forma de decirme que olvide las parrafadas.  Él se ha anticipado a mi disquisición que iba a concluir con la frase: Peter Fansworth, respetable miembro de ochenta y dos años del consejo de administración de la gigantesca compañía Virtual Cybernetworks, con cuatro hijos, doce nietos y tres bisnietos ha muerto empalado por un equino (concretamente, un burro) cuando desarrollaba con todo lujo de detalles una de sus fantasías sexuales preferidas. Si hubiésemos de ponerle título a ésta no le vendría mal... “Pasión animal en la vieja granja del tío Pit”. El Neuromante usa su voz de barítono afónico para afirmar:


-“Las malvas de la difusión sidosa permanecen al pairo vestibular de lo que los atenienses barrocos podrían denominar el insulto electrónico del proletariado.” - Por increíble que parezca eso quiere decir que mi informador no tiene ni idea de lo que le hablaba, e incluso que estaba sorprendido. Yo estoy decepcionado, cansado y con dolor de hemisferio cerebral; es como si el muy hijo de puta me lo hubiese transmitido. Tengo que recordar al volver tomarme tres o cuatro triangulitos de colores. Un pergamino se desenrolla tras aparecer de la nada y autoanota con una pluma naranja y con caracteres Script legibles mi petición de recuerdo. Desaparece.  En ese momento no sé si quedarme para intentar recabar más información o volver a mi mundo para seguir investigando. Olimpia Freeworld ya se ha ido, es una pena. Imagino mil motivos para que volviera, aunque seguramente los más sugerentes son precisamente los que no puedo ni imaginar.


Cl cl


-Bueno Pepe, siempre es agradable verte a pesar de tu jodido seudo-dialecto y tu tristeza de sarraceno estreñido. Si sabes algo del asunto, -quelosabrásenmenosdediezhorasqueteconozco-ya sabes mi código de allá arriba.-Me voy-¡Ah! Por cierto, en las frías noches del cyberespacio sé que en algún turbio pliegue de tu grasiento cerebro... piensas en Olimpia, aunque lo niegues.


-"La iniquidad de los muertos avellanados siempre rebosa de sinovia torcaz en el sinuoso y no siempre comprendido bafle de la química mesozoica del número once mientras William Shakespeare lo desoye."


Mientras vuelvo tengo tiempo de recordar un par de cosas sencillas en medio de las luces estroboscópicas, el ya pertinaz dolor cabezoidal, y las nauseas de desorientación lógicas siempre que se regresa:


Uno:  No tengo ni puta idea lo que ha querido decir el Neuromante con su última... diatriba.
Dos:  Olimpia Freeworld no existe a nivel físico. No es nada más que un knowbot.